La Policía Local desaloja la acampada de Plaza de España y descubre la gran farsa: sólo encuentra a tres personas dentro y decenas de tiendas vacías
Más de 50 agentes de la Policía Local de Palma despliegan un amplio operativo para desmantelar el asentamiento fantasma
La farsa de la acampada de la plaza España de Palma: la mayoría de los okupas son mendigos llegados de otros poblados chabolistas de la ciudad
Hartazgo de la Policía y los vecinos por los radicales de izquierda acampados en Plaza España de Palma

La Policía Local de Palma ha desalojado la acampada de Plaza de España en un amplio dispositivo policial que ha dejado una imagen tan llamativa como reveladora: a la llegada de los agentes, únicamente había tres personas dentro del asentamiento y decenas de tiendas de campaña estaban completamente vacías.
Más de 50 agentes de diferentes unidades de la Policía Local participaron en la intervención, que contó también con personal de EMAYA para acometer las labores de limpieza. El operativo comenzó con el precinto de la zona y el establecimiento de un perímetro de seguridad para poder proceder al desmontaje de las instalaciones y la retirada de los numerosos objetos acumulados.
Los efectivos policiales comenzaron a desmontar las carpas y tiendas de campaña, muchas de ellas sin ocupantes, mientras los operarios de limpieza trabajaban para retirar toneladas de basura, enseres y todo tipo de residuos que se habían ido acumulando en la plaza durante los días de acampada.
Uno de los episodios más llamativos se produjo aproximadamente una hora y media después del inicio del desalojo, cuando comenzaron a aparecer algunas personas que, pese a no encontrarse inicialmente en el lugar, aseguraban vivir en el asentamiento y reclamaban acceder de nuevo a la zona.
Los agentes procedieron a solicitarles la documentación y a identificarlas, permitiéndoles recoger sus tiendas de campaña y sus objetos personales.
La imagen de las tiendas vacías y la escasa presencia de personas en el momento de la intervención ha vuelto a poner en cuestión la dimensión real de una acampada que se había presentado como una protesta vinculada al problema de la vivienda. Al final, la realidad es que se trataba de un grupo minúsculo de radicales violentos de izquierda que trataban de hacer política.
El operativo fue seguido por numerosos ciudadanos y vecinos, algunos de los cuales aplaudieron la actuación municipal y la decisión del alcalde de Palma, Jaime Martínez, de poner fin a la ocupación. Entre los comentarios más repetidos durante la intervención figuraba el de quienes no entendían por qué se había tardado tanto en recuperar la plaza.
«No entendemos por qué no los habían echado antes», fue una de las expresiones que se escucharon entre los presentes, que criticaban la acumulación de suciedad y el deterioro del espacio público.
El desalojo vuelve a dar protagonismo a las informaciones publicadas por OKBALEARES el pasado 3 de noviembre, cuando este periódico ya había advertido de que el perfil de buena parte de los integrantes de la acampada no se correspondía con el de activistas por el derecho a la vivienda.
Tal y como publicó OKBALEARES, la mayoría de los acampados eran personas indigentes procedentes de otros asentamientos chabolistas de Palma, entre ellos antiguos ocupantes de la vieja cárcel de la capital balear.
La información también adelantaba que, cuando los agentes acudieron inicialmente a la plaza para identificar a los presentes, únicamente encontraron a cinco personas, aunque posteriormente fueron llegando más integrantes del asentamiento. Ahora, el desalojo vuelve a alimentar las dudas sobre la verdadera dimensión de aquella protesta y sobre la naturaleza de una ocupación que había generado un creciente malestar entre vecinos y ciudadanos.
Con la retirada de las tiendas, la limpieza de los residuos y la recuperación del espacio, Plaza de España pone fin a una acampada marcada por la polémica, mientras queda en el aire la pregunta de cuántas personas permanecían realmente en el asentamiento y cuántas acudían únicamente de forma intermitente.