Baleares

Una okupa cubana con dos niños se atrinchera en una vivienda de lujo con piscina en Mallorca

Su ex pareja, un empresario danés, formalizó el alquiler del inmueble por 3.000 euros al mes

La okupa ha sido denuncianda en el juzgado y también ante la Guardia Civil

Una okupa cubana con dos niños se atrinchera en una vivienda de lujo con piscina en Mallorca

La historia comienza el 1 de agosto de 2024, cuando una familia mallorquina propietaria de una vivienda de lujo situada en una de las urbanizaciones más prestigiosas de Calvià (Mallorca) formalizó el alquiler del inmueble con un empresario danés, de apariencia solvente. El contrato se cerró por 3.000 euros mensuales, con dos meses de fianza y seis meses pagados por adelantado, condiciones que en un primer momento ofrecían total tranquilidad a la propiedad.

Durante los primeros meses, todo transcurrió con normalidad. Sin embargo, la situación dio un giro cuando el empresario danés regresó a su país y dejó en la vivienda a quien era su pareja sentimental: una mujer de nacionalidad cubana con dos hijos menores, que, según fuentes cercanas al caso, ya había protagonizado anteriormente impagos y conflictos en otras viviendas.

El 3 de octubre de 2025, el empresario -único titular del contrato de alquiler- comunicó tanto a la propiedad como a la inmobiliaria que se había separado de su pareja y que, a partir de ese momento, debían entenderse directamente con ella, ya que él no quería saber nada más del asunto. Desde la inmobiliaria se le recordó que el contrato estaba exclusivamente a su nombre y que no podía desvincularse de manera unilateral. Pese a ello, el arrendatario se desentendió por completo de la situación.

Lejos de abandonar la vivienda, la moradora decidió atrincherarse, dejar de pagar el alquiler y continuar ocupando el inmueble. La situación se agravó cuando fue denunciada ante la Guardia Civil por presuntas amenazas dirigidas a miembros de la propiedad, con expresiones como: «Ten cuidado cuando vayas por la calle»; «Tengo un amigo cubano que es como un armario de grande» o «Un día te vas a girar y te vas a llevar una sorpresa, porque en Cuba las cosas funcionan de otra manera». Según consta en la denuncia, la mujer llegó a afirmar que tenía «todo el derecho del mundo a vivir en esta casa, que es mía y no tuya».

Desde entonces, la convivencia en la exclusiva urbanización -habitualmente tranquila y habitada mayoritariamente por residentes británicos, alemanes y vecinos de alto poder adquisitivo- se ha convertido, según los vecinos, en una auténtica pesadilla. La presidenta de la comunidad, en representación del conjunto de propietarios, remitió una carta formal de queja denunciando el comportamiento de la ocupante y el grave deterioro de la convivencia.

Por su parte, la familia propietaria del inmueble asegura encontrarse totalmente desesperada e indefensa, no solo por la imposibilidad de recuperar su vivienda, sino también por el temor a que, cuando finalmente se produzca el desalojo judicial, el estado del inmueble sea lamentable, con importantes daños materiales.

Este periódico ha intentado contactar en repetidas ocasiones tanto con el empresario danés como con la moradora de la vivienda, sin que hasta el momento haya sido posible obtener respuesta por parte de ninguno de los implicados.

El caso está en los tribunales y de momento lo único que está claro es que la mujer cubana, con sus dos hijos, vive una vida de lujo, en una vivienda de alto standing con piscina y disfrutando de todo tipo de servicios. Mientras tanto, la propiedad le tiene que pagar el agua, la luz, la comunidad y los gastos (más de 1.000 euros mensuales) sin que la justicia haga nada por evitarlo.

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