Formentera se queda hoy sin chiringuitos de playa y no volverán a abrir hasta el 15 de febrero
El invierno pasado los empresarios se negaron a desmontarlos un mes como exige la concesión
En caso de que se repita la insumisión, podrían ser sancionados por el Govern o perder su gestión

Formentera se queda hoy sin chiringuitos de playa y como mínimo hasta el 15 de febrero, no volverán a abrir los fines de semana como suele ser habitual durante estas fechas invernales de temporada baja.
Este 15 de enero los concesionarios de estas populares instalaciones tendrán que tenerlos desmontados, como así se lo notificó formalmente a estas empresas el Consell, aunque no obstante persiste la duda de si cumplirán esta obligación, o bien como sucedió el pasado invierno, no lo harán.
De acuerdo con las condiciones establecidas en las concesiones, tal y como ya se notificó la pasada temporada, el Consell notificó formalmente a las adjudicatarias la obligación de tener desmontadas las instalaciones desde el día 15 de enero.
La consellera del área y vicepresidenta primera, Verónica Castelló, ya advirtió que «el cumplimiento de los pliegos no es opcional» y la reiteración de infracciones tendría consecuencias, y por ello confiaba en que las diferentes concesiones cumplan con la orden de desmontar las instalaciones desde el 15 de enero y durante un mes.
El título concesional establece que del 15 de enero al 15 de febrero deben estar desmontados (no empezar a hacerlo, sino estar desmontados) tal y como figuraba en el contrato.
No obstante, el invierno pasado a pesar de las directrices del Govern, ninguna de estas instalaciones fue retirada. Esta obligación, según el Ejecutivo balear, tenía como objetivo garantizar el cumplimiento de las condiciones establecidas en las concesiones, y preservar el entorno natural durante el periodo de menor afluencia turística.
Sin embargo, los concesionarios argumentaron que, esta exigencia no estaba reflejada en los términos del contrato y, la permanencia de las instalaciones, además, facilitaba su reapertura durante los fines de semana invernales, lo que contribuía a dinamizar la poco animada vida local invernal en esta pequeña isla, sin causar un impacto negativo significativo en el medio ambiente.
Por ello trasladaron al Consell un escrito en el que reclamaban eliminar la obligación de desmontar las instalaciones durante el invierno. De hecho el gobierno insular remitió esta propuesta a la dirección general de Costas del Govern solicitando, sin éxito, una modificación de la concesión a fin de suprimir el desmontaje obligatorio previsto.
Los titulares mantuvieron las instalaciones sin desmontar, y fueron sancionados con multas de 1.500 euros, con el agravante añadido de que este incumplimiento considerado una falta grave, complicaba la situación administrativa de las concesiones, ya cuestionadas por anteriores irregularidades.
El funcionamiento de los chiringuitos en invierno, aunque limitado a los fines de semana, contribuye a mantener la vida social de la isla teniendo en cuenta que, gran parte de los negocios reducen su actividad o cierran hasta la llegada del siguiente verano.
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