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Empresarios afectados por las obras del Paseo Marítimo de Palma: «La clientela ya ha caído un 25%»

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Los empresarios del Paseo Marítimo de Palma ya notan la caída de su clientela tras la reciente eliminación de casi un millar de plazas de aparcamiento a causa de las obras de remodelación de este espacio urbano, que han arrancado esta semana en toda su extensión y que se prolongarán durante dos años. «Ya he notado una bajada del 25% de la actividad», lamenta Max Dekov, propietario del restaurante El Pincho.

«Los clientes que hemos perdido son todos de fuera de Palma. Saben que hay problemas con el parking y directamente deciden no venir. Aunque habiliten tres aparcamientos, es difícil llegar aquí porque son 10 o 20 minutos caminando», asegura este empresario de origen ruso. El mismo sostiene que otra de las consecuencias de las obras es la pérdida de puestos de trabajo: «De cinco empleados voy a tener que reducir a tres».

Dekov, que regenta desde hace 15 años El Pincho, también denuncia la falta de información recibida por parte del Ayuntamiento de Palma y de la Autoridad Portuaria de Baleares. «No tengo ni idea de si voy a poder dejar la terraza o si la voy a tener que quitar», explica para añadir lo siguiente: «Si yo supiera que voy a poder dejar la terraza durante febrero y marzo, cuando estén las obras en plena marcha, probablemente contrataría a más gente».

Manuel Cuenca es el gerente del bar Martin’s y se muestra muy preocupado y molesto por las obras del Paseo Marítimo: «Estoy muy enfadado porque nos van a quitar 1.000 plazas de aparcamiento. Me parecen bien las obras y que se acondicione la zona, pero que no nos quiten las plazas. Dicen que es para que la gente venga, yo creo que si pones parkings tan lejos vendrá menos gente. Y eso nos afectará a nosotros, que encima pagamos unos alquileres muy caros».

Por su parte, Mauricio Alfonso, propietario del comercio Shisha Brothers, teme una bajada considerable de afluencia de clientes tras la retirada de cerca de mil plazas de estacionamiento. «Después del COVID la gente en general se ha vuelto más vaga y si le pones el parking tan lejos, al final no vendrá».

La empleada de la heladería Boutique del Gelato, Miriam, señala que hoy
ha tenido que aparcar en Gomila y que ha tardado mucho más tiempo en llegar al trabajo. «En verano se complicará mucho más, sobre todo los fines de semana. No sé cómo lo vamos a hacer para encontrar sitio. Se debería haber reservado una zona de aparcamiento para los trabajadores y los clientes de los negocios de esta área».

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