Activistas por la regularización ven «racismo» en usar la expresión «trabajar en negro»
La perla de los activistas pro regularización: "No se trabaja ‘en negro’, no hay nada más blanco que la economía en B"
Una activista del movimiento Regularización Ya ha hecho un llamamiento público a evitar la expresión «trabajo en negro» en referencia a la economía sumergida por no ser inocente. Considera que eso «invisibiliza al verdadero beneficiario de esa explotación».
«No trabajamos en negro, trabajamos en B, y no hay nada más blanco que la economía en B», ha dicho una portavoz del movimiento, durante un encuentro celebrado en el espacio cooperativo Acópolis de Barcelona, organizado por el Cercle de Migracions.
La afirmación, que desvela OKDIARIO, va seguida de un alegato en contra de los sindicatos clásicos y los partidos políticos por, dicen, no estar a la altura de las personas inmigrantes y «las estructuras que las explotan».
El acto, celebrado en el marco de la nueva regularización extraordinaria impulsada por el Gobierno, ha reunido a activistas, asesoras legales y personas en situación irregular para explicar los requisitos del nuevo procedimiento. Pero más allá de los tecnicismos jurídicos, el encuentro ha dejado varias perlas que han sorprendido sobremanera.
«Ni son personas ilegales las personas que no tienen papeles, ni trabajamos en negro. Trabajamos en B y no hay nada más blanco que la economía en B. Así que dejemos de llamar trabajo en negro. Sí es trabajo en blanco. Así crece la blanquitud con la explotación, con el extractivismo, con el saqueo y con la invisibilización de las personas que, en este caso, pueden contar con la irregularidad administrativa», ha expuesto.
La portavoz, usando el término «blanquitud» —concepto que designa los supuestos privilegios estructurales asociados a la identidad blanca—, para señalar que la economía sumergida no es un fenómeno neutro, sino, dice, un mecanismo que beneficia sistemáticamente a quienes contratan sin contrato y perjudica a quienes no tienen otra opción.
El movimiento Regularización Ya destaca que llevan más de seis años trabajando en la incidencia política para conseguir una vía extraordinaria de regularización para personas en situación administrativa irregular en España.
En 2020 impulsaron una proposición no de ley en el Congreso que fue rechazada. En 2021 presentaron una Iniciativa Legislativa Popular que reunió más de 700.000 firmas recogidas en calles, fiestas y eventos de todo el país, articuladas a través de más de 18 comités territoriales.
La aritmética parlamentaria nunca cuadró, según relatan las propias activistas. Pero la presión sostenida durante años y un acuerdo negociado entre PSOE y Podemos ha dado finalmente lugar a un Real Decreto de regularización extraordinaria que permite presentar solicitudes entre abril y junio.
«Esta regularización no nace de un huevo Kinder, ni nace de la voluntad de los partidos políticos», ha subrayado la portavoz. «Nace de una lucha continuada, anticolonial, antirracista que ha puesto en el centro la vida de las personas migrantes».
El argumento sobre el lenguaje no es nuevo en el movimiento, pero en este acto ha adquirido una formulación especialmente nítida. Durante años, las organizaciones de inmigrantes han combatido el término «ilegal» para referirse a personas en situación irregular, sustituyéndolo por «irregularidad administrativa», un giro que desplaza la responsabilidad hacia el Estado. «Es el Estado el que no quiere que las personas tengan una regularización, no son las personas ilegales», ha dicho la activista.
La misma lógica se aplica ahora al trabajo sumergido. Si el término «negro» recae sobre quien trabaja —habitualmente una persona inmigrante sin papeles—, el término «B» señala la transacción en sí y, por extensión, a quien la promueve o se beneficia de ella: el empleador que contrata sin contrato, el empresario que ahorra cotizaciones, el sistema que lo permite.
Economía sumergida en España
Según datos del Instituto de Estudios Económicos, la economía sumergida en España representa alrededor del 17% del PIB, una de las tasas más elevadas de la Unión Europea. «La ley de extranjería condena a estas personas a llevar a cabo esos trabajos para sobrevivir», ha señalado la portavoz.
La regularización extraordinaria que se avecina no resuelve esta contradicción de fondo, como reconocen las propias organizaciones. «Es obviamente un parche a todo lo que necesitamos realmente las personas migrantes», ha admitido la activista, «pero es una pasarela muy directa para poder obtener la regularización en poco tiempo.»