ORIENTE MEDIO

Claves de la geopolítica de Oriente Medio: de Israel a Afganistán

Israel, Palestina y Líbano: un polvorín histórico marcado por las guerras y la influencia de grupos armados

Las intervenciones internacionales en Irak y Afganistán cambiaron para siempre el equilibrio de poder en el mundo islámico

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conflictos Oriente
Militares en Oriente Medio. (Ep)
Sira Lobato

La región de Oriente Medio ha sido durante el último siglo un tablero de ajedrez marcado por guerras, intervenciones extranjeras y profundas divisiones religiosas y territoriales. Para comprender la compleja situación geopolítica actual, es imprescindible desgranar, país por país, los hitos históricos y los conflictos de Oriente que han forjado el contexto contemporáneo.

Israel

La creación del Estado de Israel en 1948 es el punto de partida de gran parte de los conflictos de Oriente. Un año antes, la histórica Resolución de la ONU de 1947 proponía crear dos Estados independientes, pero Palestina rechazó el acuerdo confiando en que podían ganar militarmente contra Israel.

Desde entonces, el Estado hebreo (miembro de pleno derecho de la ONU y que declara Jerusalén como su capital, reconocida oficialmente por países como Estados Unidos desde 2018, aunque gran parte de la comunidad internacional mantiene sus sedes diplomáticas en Tel Aviv) ha librado numerosas guerras: la Guerra de Independencia (1948), la Guerra de los Seis Días en 1967 (con la que ocupó Cisjordania, Gaza y los Altos del Golán), Yom Kipur (1973), la Operación Litani (1978) y las guerras del Líbano (1982 y 2006).

Líbano

En 1982, tras haber firmado la paz con Egipto en 1979, Israel invadió el Líbano con el objetivo de eliminar la presencia de la OLP en su frontera norte. Ese mismo año nació Hezbolá, un grupo terrorista apoyado económica y logísticamente por Irán. Hezbolá es extremadamente poderoso, ya que cuenta con su propia inteligencia, armas y ejército.

Tanto Hezbolá como Irán persiguen la destrucción de Israel. Un momento decisivo en la historia libanesa fue el brutal atentado suicida de Hezbolá el 23 de octubre de 1983 contra las bases de marines de EEUU y de paracaidistas franceses en Beirut, que se saldó con unos 300 militares muertos. Esto provocó la retirada estadounidense, un cambio drástico en la dinámica de intervención internacional y un aumento de las tensiones bélicas. En la actualidad, Israel ha iniciado una nueva «incursión limitada» en el sur del país para eliminar la presencia de este grupo terrorista.

Palestina

Durante la Primera Guerra Mundial, Palestina era parte del Imperio Otomano y pasó a ser controlada como metrópoli por el Reino Unido. En 1917, para buscar apoyos estratégicos, los británicos emitieron la Declaración Balfour, prometiendo un hogar nacional para el pueblo judío tras pactar con líderes sionistas como Chaim Weizmann.

Bajo el posterior mandato británico, la inmigración judía y las fricciones con la población árabe se dispararon. El fin del mandato en 1948 y la participación de la ONU derivaron en la proclamación de Israel, desatando la gran guerra con sus vecinos. Como fuerza de resistencia, en 1964 se fundó la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), integrada por pequeños partidos en favor de la causa y liderada desde 1969 por Yasser Arafat. Esta pugna territorial es el núcleo histórico de los conflictos de Oriente.

Siria

Siria es un país multiconfesional y multiétnico compuesto por un 70% de suníes junto a chiitas, alauitas, drusos, cristianos y kurdos. El régimen de la familia Al-Asad (primero Hafez y luego su hijo Bashar, presidente entre 2000 y 2024) gobernó con puño de hierro desde 1970. Su poder se basaba en una férrea coalición de minorías que se sentían más protegidas bajo este sistema autoritario frente a la mayoría suní que, en una democracia, podría marginarlos.

El Gobierno se sostuvo mediante la represión a la oposición, el control de las fuerzas armadas y los temidos servicios de inteligencia. Bashar al-Asad utilizó siempre una fuerte retórica nacionalista en torno a los estratégicos Altos del Golán (ocupados por Israel en 1967 y cuya pérdida suponía una gran humillación) para lograr un discurso unificador y consolidar su legitimidad interna ante el país.

Irak

Sadam Husein llegó a la presidencia en 1979 sucediendo a su líder Ahmed Hassan al-Bakr, de quien fue vicepresidente. A través del partido Baaz, Husein consolidó un control absoluto mediante purgas políticas y la eliminación sistemática de opositores. En 1990 ordenó la invasión de Kuwait, lo que desencadenó en 1991 la Operación Tormenta del Desierto, donde las tropas de George H.W. Bush liberaron el emirato.

Años después, el objetivo de EEUU fue abrir dos frentes simultáneos para derrocarlo. En 2003, tras la famosa cumbre de las Azores entre Bush hijo y Tony Blair, comenzó la Operación Iraqi Freedom. Washington justificó la invasión asegurando que Sadam representaba una amenaza inminente, acusándolo de poseer armas de destrucción masiva y tener vínculos con Al-Qaeda. Husein fue derrocado en 2003, poniendo fin al dominio sunita, aunque posteriores investigaciones demostraron que no existían evidencias de tales armas ni nexos con el terrorismo.

Irán

Irán es uno de los únicos Estados chiitas de la región, lo que provoca que se sienta amenazado por la mayoría de los países suníes circundantes y por el histórico apoyo de EEUU a Israel. Desde que la Revolución Islámica de 1979 derrocara al sha secular y el ayatolá Jomeini estableciera una república islámica teocrática y persa basada en el chiismo, la tensión sectaria se ha disparado, junto con los conflictos de Oriente.

Como respuesta defensiva ante un entorno hostil y para promover su influencia regional, Irán adoptó una política exterior muy agresiva. Teherán comenzó a crear y financiar grupos terroristas afines vinculados a Irak y Palestina (como Hamás, que aunque es suní acepta su ayuda por su naturaleza antiisraelí) y a armar a Hezbolá en el Líbano.

Afganistán

En diciembre de 1979, la Unión Soviética invadió Afganistán con el objetivo de salvar y sostener al frágil gobierno comunista afgano que estaba a punto de colapsar frente a las guerrillas insurgentes islámicas. Esta invasión convirtió al país asiático en un frente indirecto de la Guerra Fría. Durante diez años (1979-1989), la Administración estadounidense de Ronald Reagan financió y armó a la resistencia afgana, los denominados muyahidines, para frenar la expansión de la URSS. Tras la retirada soviética en 1989, estos combatientes se percibieron a sí mismos como los grandes vencedores de una superpotencia, viéndose capaces de enfrentarse a cualquiera.

En ese caldo de cultivo, Osama bin Laden fundó Al-Qaeda en 1988, consolidando la idea de extender la yihad contra Occidente y acusando a EEUU de haber «profanado lo sagrado» al intervenir en naciones como Irak, sumando un nuevo y trágico capítulo a los conflictos de Oriente. Con ideólogos clave como Ayman al-Zawahiri y Mustafá Setmarian, la red terrorista se vio fuertemente influenciada por grupos como los Hermanos Musulmanes de Egipto, que denunciaban el colonialismo occidental. Finalmente, en 2001, Estados Unidos lanzó la Operación Enduring Freedom para desmantelar Al-Qaeda y remover a los talibanes del poder, justificando la intervención como una misión de defensa moralmente necesaria contra el terrorismo mundial.

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