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La última cena de Rajoy y sus discípulos: 8 horas en Arahy y 2 botellas de whisky

Mariano Rajoy en el restaurante Arahy | Moción de censura Rajoy
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Sobre la una de la tarde, el teléfono del restaurante Arahy, situado en la calle Alcalá entre las plazas de Cibeles e Independencia, recibía la llamada del jefe de gabinete del presidente del Gobierno, José Luís Ayllón, que les solicitaba guardar el reservado que en tantas ocasiones había servido para cerrar grandes acuerdos a partir de las dos de la tarde y sin hora de fin. Se trata de una sala situada al fondo, entre la cocina y los baños, cerrada con una puerta del mismo color de la pared y que se distingue con un discreto pomo dorado. En ese momento, en este discreto y exclusivo restaurante de la capital –uno de los preferidos del aún presidente–, se activaba el protocolo de visita de Rajoy. Ante todo, discreción, una máxima que se imponía entre todos los trabajadores del local.

Sobre una hora más tarde, a eso de las dos, Rajoy llegaba al restaurante acompañado de su jefe de gabinete y un grupo de escoltas. Minutos más tarde lo hacía la ministra de Defensa, Maria Dolores de Cospedal, y la secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez Castro, y se activaba un gabinete de crisis a escasos metros de donde el sábado la afición madridista celebraba con jolgorio la última Champions, que Rajoy se perdió en directo en Kiev por culpa de la crisis política. Pero hoy, en ese reservado, tampoco todo han sido llantos y penas.

El chef José Ynglada ‘Mundi’, buen amigo del presidente del Gobierno con quién se han fundido en un fuerte y sonoro abrazo del que ha sido testigo OKDIARIO, le ha espetado un “te vamos a echar de menos, presidente”. Buen conocedor de los gustos del jefe del ejecutivo, Ynglada ha cocinado varios platos como un Salmorejo cremoso, unas anchoas de Santoña o un solomillo de vaca gallega, de la tierra de Rajoy, que el líder de los populares ha deleitado regado con unas copas de vino tinto mientras analizaban la situación y, durante ocho horas, escuchaban las intervenciones de los grupos de la oposición. De la más esperada, la del PNV, Rajoy ya sabía el desenlace Justo en el momento de llegar al restaurante cuando ha comunicado a sus ministros que “perdemos el gobierno”.

A media tarde Rajoy se quedaba en el restaurante con unos pocos colaboradores, tras la marcha de algunos ministros como Cospedal que comparecía en el Congreso junto con Dolors Montserrat y Juan Ignacio Zoido. Antes de finalizar el pleno, Cospedal, Montserrat, De la Serna y otros miembros del ejecutivo volvían al restaurante para continuar la cumbre, aunque la decisión, dicen, ya estaba tomada y es –salvo sorpresa– irreversible. En ese momento, ahí, no estaba la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que, tranquila y relajada, conversaba con algunos de sus colaboradores en el acceso del edificio del Congreso por la calle Cedaceros.

Poco más tarde de las diez de la noche, tras un gran dispositivo de seguridad para concentrar la prensa en la puerta principal y tras ocho horas en el interior, ante el asombro de algunos clientes, Rajoy abandonaba el local completamente sólo, sin Ayllón –el jefe de gabinete que nunca se separa– más relajado de lo que había salido del Congreso al mediodía.

Antes de salir, cocineros y camareros del restaurante se ponían en fila para despedirse de él. Abrazos sonoros y mensajes de despedida para un Rajoy que, mientras el resto de comensales abandonan en secreto y por un portal de la plaza Independencia el restaurante, salía probablemente, por última vez, de su última cena como presidente del Gobierno.

Whisky y Zidane sobre la mesa

La dicha dice que no hay nada mejor para ahogar las penas que el alcohol, y a juzgar por alguno de los productos que los camareros del restaurante Arahy han servido al reservado de Mariano Rajoy y sus ministros, tras asumir la derrota han decidido relajar el ambiente y su preocupación con un par de botellas de whisky en una sobremesa en la cual, de la única posible dimisión que se ha hablado no ha sido sólo la del jefe del Ejecutivo. Tras el anuncio de Zinedine Zidane de abandonar el banquillo del Real Madrid, cuentan fuentes conocedoras del encuentro, el adiós del técnico blanco también ha sido brevemente objeto de debate entre los presentes.

Pero a juzgar por la despedida de Rajoy del local, aún haber ganado dos elecciones, superado una crisis financiera y un desafío territorial y lograr apoyar unos presupuestos que parecían imposibles de pactar, el líder del PP no parece satisfecho con sus logros políticos y no cree necesario aún, dimitir antes que su paso a la historia pueda empeorar aún más.

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