El pueblo español más bonito cuando nieva lo tiene todo: iglesias medievales, yacimiento romano y barrio judío
Con la llegada del invierno, varios rincones españoles se pintan de blanco. En esas localidades, la nieve actúa como un elemento casi «mágico». Y dentro del mapa de los pueblos con nieve más bonitos de España, hay algunos núcleos del interior peninsular que combinan restos de distintas civilizaciones, arquitectura medieval y un entorno natural marcado por la estacionalidad.
Sin titubear, podría afirmarse que Aragón concentra varios de estos ejemplos, donde la historia y el territorio se superponen de forma constante. A continuación, desandaremos un pueblo donde el invierno no solo condiciona el paisaje, sino también la memoria material del territorio.
¿Cuál puede ser el pueblo con nieve más bonito de España y que lo tiene todo?
Dentro de la provincia de Zaragoza, en la comarca de las Cinco Villas, se localiza Uncastillo, un municipio de menos de 630 habitantes que figura de forma recurrente en las listas de pueblos con nieve más bonitos de España.
Su declaración como Conjunto Histórico-Artístico en 1966 no responde a un único monumento, sino a la acumulación de elementos patrimoniales que conviven en un espacio reducido y coherente.
El casco urbano se organiza alrededor de la peña de Ayllón, donde se levanta la fortaleza medieval que da nombre a la localidad. Calles estrechas, desniveles pronunciados y edificaciones de piedra definen un entramado que mantiene la estructura medieval original.
Durante los meses de invierno, las nevadas ocasionales subrayan ese trazado compacto y permiten identificar con claridad la relación entre arquitectura defensiva, espacios religiosos y zonas residenciales.
La ubicación de Uncastillo, entre las estribaciones del prepirineo aragonés y la depresión del valle del Ebro, explica tanto su diversidad paisajística como su clima frío y seco en invierno. Las temperaturas medias oscilan entre los 3 y los 11 grados, un contexto habitual en muchos de estos pueblos invernales.
Iglesias románicas y arquitectura medieval bajo la nieve en Uncastillo
Uno de los rasgos que distingue a Uncastillo es la concentración de iglesias románicas. Hasta seis templos de los siglos XII y XIII se conservan en el término municipal, lo que convierte a la localidad en un referente del románico aragonés.
Destacan la iglesia de Santa María la Mayor, edificada entre 1135 y 1155 sobre restos mozárabes, y la iglesia de San Martín de Tours, que hoy alberga el Centro de Arte Religioso del Prepirineo.
Este último espacio permite contextualizar la producción artística religiosa de la zona sin desligarla del edificio que la acoge. También sobresalen San Felices, San Juan y San Andrés, cada una con soluciones constructivas distintas, pero integradas en un mismo periodo histórico.
A este conjunto se suman palacios renacentistas, casas señoriales y edificios civiles como la lonja medieval o el ayuntamiento del siglo XVI.
Más legado romano: Los Bañales y su entorno
Más allá del núcleo urbano, Uncastillo cuenta con el yacimiento romano de «Los Bañales». Situado a unos 15 kilómetros, conserva restos de una ciudad romana cuyo nombre original se desconoce, pero de la que permanecen visibles el foro, las termas y parte del sistema hidráulico.
El acueducto, que transportaba agua desde el entorno del río Arba, es uno de los elementos más estudiados del enclave. Su trazado y los pilares conservados permiten comprender la dimensión urbana del asentamiento.
En invierno, el paisaje abierto que rodea el yacimiento ofrece una lectura más austera del espacio, alejada de la estacionalidad turística y centrada en la estructura del territorio.
Judería, fortaleza y memoria de uno de los pueblos con nieve más bonitos de España
El barrio judío constituye otro de los ejes patrimoniales de Uncastillo. Su trazado, delimitado por antiguos portales y calles estrechas, conserva restos de una sinagoga del siglo XIII y evidencia la importancia de la comunidad hebrea en la historia local. Este espacio se integra en el conjunto urbano sin rupturas, manteniendo la coherencia arquitectónica del municipio.
La fortaleza de la Peña de Ayllón, también conocida como Unum Castrum, completa este recorrido histórico. Construida entre los siglos XI y XIII y reformada en época de Pedro IV, alberga hoy un museo en la Torre del Homenaje.
Desde su posición elevada, domina el caserío y los valles de los ríos Riguel y Cadenas, un punto estratégico que explica el desarrollo histórico del municipio.
Junto al castillo, el Pozo del Hielo da a entender la relevancia y presencia de la nieve, conectando el clima invernal con las prácticas económicas del pasado.