Lanzarote, recorriendo el camino de la Atlántida
En 1960 era un bonito pueblo serrano de más de 300 habitantes: hoy vive sumergido en las aguas de un embalse y construyeron su versión moderna 300 metros más arriba
En 1970 era un coqueto pueblo aragonés de 93 habitantes al pie de las montañas: hoy solo queda en pie la torre de la iglesia
En 1940 fue el primer pueblo declarado Conjunto Histórico-Artístico de España: 86 años después esta villa empedrada castellana es la mejor escapada otoñal que puedes hacer desde Madrid
En Lanzarote (Islas Canarias) se pueden ver presenciar numerosas maravillas que la naturaleza en su tiempo creó. Buenos ejemplos de ello son la Cueva de los Verdes, los Jameos del Agua, el Parque Nacional de Timanfaya… Además de las playas para bañarse, tomar el sol o hacer surf. En esta ocasión proponemos hacer una ruta diferente, eso sí, solo para intrépidos. ¿Por dónde? Por un tubo volcánico en el cual se pueden visitar siete lagos.
Esta cueva se encuentra cerca de la de los Verdes y de los Jameos del Agua. El tubo volcánico es llamado entre otros nombres como tubo de la Atlántida, y parte del volcán para termina dentro del mar.

La Atlántida en Lanzarote
En primer lugar, hay que comentar que el viajero deberá acudir con guía. No se puede hacer sin un experto. Pues bien, la entrada se hace a través de un jameo de unos 7 u 8 metros en vertical. Hay una especie de rampa pero con materiales sueltos.
Después de haber salvado el primer escollo, el viajero se topa con el tubo. Es amplio, lo que hace que el recorrido sea fácil en su primera parte. Claro que a medida que se avanza, el espacio se va estrechando hasta que llega un momento en que se reduce de un modo clautrofóbico. Si se consigue vencer el agobio, se entra en otra cavidad un poquito más amplia. En la nueva estancia habrá que reptar por otra abertura que se encuentra en la parte superior. Una vez que se salvan ambas angosturas se desemboca en el primer lago.

Una vez superado ese lago, se vuelve a pasar por el tubo volcánico hasta llegar al segundo, que habrá que cruzar por el agua. Y aquí llega un momento curioso. En las entrañas de Lanzarote el viajero deberá sumergirse y bucear para continuar el camino. Éste será solo el comienzo de lo que espera al viajero. Los lagos que quedan hay que pasarlos buceando. Por lo tanto, será necesario un equipo de espeleobuceo.