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GEEKOM A7 Max, un mini PC que juega en la liga de los ordenadores de sobremesa

GEEKOM A7 Max
Fuente: GEEKOM
Nacho Grosso
  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Desde hace tiempo los mini PC han dejado de ser una solución secundaria para convertirse en auténticos equipos principales, y el GEEKOM A7 Max es uno de los ejemplos más claros de esta evolución. No es un dispositivo pensado solo para ofimática básica o consumo multimedia, sino una máquina diseñada para quienes trabajan a diario con múltiples aplicaciones abiertas, manejan archivos pesados o necesitan potencia sostenida sin recurrir a una torre tradicional.

Así es el GEEKOM A7 Max

Modelo GEEKOM A7 Max
Formato y materiales Mini PC de escritorio con chasis de aluminio
Dimensiones 135 × 132 × 45,9 mm
Procesador AMD Ryzen 9 7940HS (8 núcleos, 16 hilos, hasta 5,2 GHz, TDP configurable hasta 54 W)
Gráficos AMD Radeon 780M (iGPU RDNA 3)
Memoria 16GB DDR5 (hasta 64GB, doble canal; según configuración)
Almacenamiento SSD M.2 2280 PCIe 4.0 (hasta 2 TB; según configuración)
Puertos (datos) 2 × USB4, 5 × USB-A 3.2 Gen 2, 1 × USB 2.0
Vídeo Salida para varios monitores y reproducción 4K (según puertos/escenario)
Red Doble LAN 2,5 GbE, Wi-Fi 7, Bluetooth 5.4
Audio Jack 3,5 mm (frontal)
Seguridad dTPM 2.0, ranura Kensington
Sistema operativo Windows 11 Pro (licencia incluida)
Refrigeración IceBlast 2.0 (optimizada para mantener rendimiento sostenido)
Montaje Soporte VESA incluido
Garantía 3 años (según marca)

Y es que mi forma de trabajar no es especialmente indulgente con el hardware. Paso muchas horas delante del ordenador, alternando navegador con muchas pestañas abiertas, aplicaciones de escritorio, edición de imágenes, documentos pesados y videollamadas. Aquí es donde un equipo demuestra si está bien planteado o si vive solo de picos de rendimiento. Con el A7 Max, la sensación es que hay margen, que no está constantemente al límite.

El Ryzen 9 7940HS y la importancia del rendimiento sostenido

El procesador marca gran parte de la experiencia. El Ryzen 9 7940HS es un chip muy capaz, pero lo realmente relevante aquí no es solo su potencia bruta, sino cómo se gestiona dentro de un chasis compacto. Al no depender de una batería y poder trabajar con un TDP más alto que en muchos portátiles, el rendimiento se mantiene estable durante sesiones largas.

En tareas duras de CPU, como exportaciones, procesos en segundo plano o trabajo con archivos grandes, el equipo responde de forma constante. No hay bajadas bruscas de frecuencia ni esa sensación de que el sistema se toma su tiempo cada vez que le pides algo más. En benchmarks sintéticos se mueve en cifras que rondan los 16.500–17.500 puntos en Cinebench R23 multinúcleo, y eso encaja bastante bien con lo que se percibe en el uso real.

Lo importante no es tanto el número como la sensación de fluidez. Abrir aplicaciones, cambiar entre tareas o trabajar con varias ventanas a la vez se nota ágil y sin esperas. Para quien trabaja con el ordenador como herramienta diaria, eso pesa más que cualquier cifra puntual.

Foto: Nacho Grosso

Gráficos integrados que ya no son un freno

La Radeon 780M integrada es otro de los elementos que ayudan a que el conjunto esté bien equilibrado. No sustituye a una gráfica dedicada, ni pretende hacerlo, pero deja de ser el punto débil típico de muchos mini PC. En mi uso, me ha permitido trabajar con dos monitores sin problemas, mover interfaces gráficas exigentes y acelerar tareas creativas ligeras sin que el sistema se resienta.

En edición fotográfica y vídeo ligero cumple de sobra, y en juegos ofrece un rendimiento más que decente en títulos competitivos a 1080p con ajustes medios. No es un equipo para jugar a todo, pero sí para no renunciar del todo a ese apartado si apetece desconectar un rato.

Foto: Nacho Grosso

Refrigeración y ruido: un equilibrio bien resuelto

Uno de los aspectos que más me interesa en un equipo compacto es cómo gestiona el calor a largo plazo. El sistema de refrigeración IceBlast 2.0, un clásico en otros productos de la marca, hace un trabajo correcto. En tareas livianas, el equipo es discreto, y cuando se le exige, el ventilador entra en juego de forma progresiva, sin picos bruscos ni ruido molesto.

Tras varias horas de uso continuado, el rendimiento se mantiene estable. No he notado caídas claras asociadas al calor, algo que sí ocurre en mini PC más ajustados. No es un equipo silencioso absoluto, pero tampoco resulta intrusivo en un entorno de trabajo normal.

Foto: Nacho Grosso

Conectividad a la altura de un sobremesa

Aquí el GEEKOM A7 Max juega una de sus mejores cartas. La presencia de dos puertos USB4 amplía mucho las posibilidades, especialmente si trabajas con docks, monitores avanzados o almacenamiento externo rápido. A esto se suman suficientes puertos USB-A como para no depender constantemente de adaptadores, algo que sigue siendo un problema en muchos equipos modernos.

Foto: Nacho Grosso

La conectividad de red también merece mención. El doble puerto Ethernet de 2,5 Gb no es habitual en este formato y abre la puerta a usos más avanzados, como virtualización, servidores domésticos o configuraciones de red exigentes. El Wi-Fi 7 y el Bluetooth actualizado completan un conjunto que no parece pensado solo para un usuario doméstico básico.

Memoria, almacenamiento y sensación de conjunto equilibrado

El uso de memoria DDR5 en doble canal y SSD PCIe 4.0 se traduce en un sistema rápido en el día a día. Los tiempos de arranque son cortos, las aplicaciones cargan rápido y el sistema responde bien incluso con carga elevada. No hay un componente claramente más débil que lastre al resto, algo fundamental en un equipo de este tipo.

Además, el hecho de que sea ampliable da tranquilidad de cara al futuro. No es un dispositivo cerrado que se quede obsoleto en poco tiempo, sino una base sólida sobre la que crecer si cambian las necesidades.

Diseño discreto y pensado para el escritorio real

El diseño del A7 Max no busca protagonismo. El chasis de aluminio transmite solidez y queda bien tanto en un despacho doméstico como en una oficina. Ocupa poco espacio y, con el soporte VESA incluido, puede colocarse detrás del monitor y desaparecer del escritorio, algo que muchos usuarios valoran cada vez más. Hay una sensación clara de producto bien construido y pensado para durar, algo que encaja con la garantía de tres años que ofrece el fabricante.

Impresiones finales del GEEKOM A7 Max

Conviene ser claro con esto. El GEEKOM A7 Max no es un mini PC barato ni pretende competir en ese terreno. Hay opciones más económicas para usos básicos, pero aquí la propuesta es distinta. Está pensado para quienes necesitan un ordenador principal compacto, fiable y con margen de rendimiento.

Foto: Nacho Grosso

Tiene mucho sentido para profesionales que trabajan desde casa, despachos que quieren reducir espacio sin renunciar a potencia, creadores de contenido o usuarios avanzados que valoran una buena conectividad de red. No es el equipo ideal si solo se va a usar para tareas muy básicas, ni tampoco una estación de trabajo para cargas extremas de GPU, pero en el terreno intermedio se mueve con mucha soltura.

Mi recomendación 

Después de usarlo como equipo principal, mi valoración es clara. El GEEKOM A7 Max es uno de esos mini PC que dejan de parecer “mini” en cuanto empiezas a trabajar con él. Ofrece rendimiento sostenido, buena refrigeración y una conectividad que lo acerca mucho a un sobremesa tradicional, pero ocupando una fracción del espacio.

Si buscas un ordenador compacto para trabajar muchas horas al día, con potencia de sobra para no estar pendiente de sus límites, este modelo es una opción muy sólida. No es una compra impulsiva, pero sí una inversión coherente para quien quiere un escritorio limpio sin renunciar a rendimiento ni fiabilidad. Puedes conseguirlo desde este enlace con un descuento del 8% usando el código OKDA7MAX.

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