Los peligrosos toros de Jandilla protagonizan otro veloz encierro sin apenas incidentes

Ha sido limpio, rápido y sin apenas incidentes. Los siempre peligrosos toros de Jandilla no han sido los más veloces de la actual edición de San Fermín, pero se han quedado cerca. Dos minutos y 19 segundos tan tardado en completar el recorrido, durante el cual han dejado atrás a numerosos corredores incapaces de seguir su ritmo.

La mejor noticia es que, un día más, no hay heridos por asta y sólo hay que registrar, a falta del parte hospitalario definitivo, de cuatro contusionados por caídas. Uno de ellos, sin embargo, ha suscitado algunos minutos de preocupación al haber perdido el conocimiento. Los equipos médicos han resuelto la situación de inmediato y sin mayores problemas.

En total, han sido cuatro los corredores trasladados a centros sanitarios tras el encierro, según el parte médico ofrecido por el subdirector del Complejo Hospitalario de Navarra, Tomás Belzunegui.

Un segundo corredor procedente del tramo de Santo Domingo ha llegado al Complejo Hospitalario con contusión en una pierna, y otros dos han sido conducidos desde Estafeta al Centro San Martín, también por contusiones en las extremidades inferiores.

La famosa ganadería pacense, una de las habituales en Pamplona, tiene fama de peligrosa por méritos propios, con ocho corneados el 12 de julio de 2004 y con el último muerto en un encierro, el madrileño Daniel Jimeno el 10 de julio de 2009. Su familia le ha recordado hoy con un ramo de flores en el lugar donde resultó mortalmente corneado.

Los toros de hoy, cinco negros y un castaño, con pesos entre los 515 y 590 kilos, se han olvidado de los mozos y han completado el recorrido en formación compacta, arropados por los cabestros, que los han conducido sin problemas a los toriles.

Este miércoles, por otra parte, ha amanecido despejado tras las fuertes tormentas de días atrás. Quizá debido a la mejoría del tiempo, el encierro ha contado con un mayor número de corredores, lo que ha provocado alguna aglomeración y que fuese más complicado poder acercarse a los astados para lucirse.

Los morlacos, no obstante, han hecho caso omiso de ellos y han seguido a los mansos sin distracciones. Ha sido la velocidad que ha tomado la manada la que ha provocado las caídas. Ni siquiera un toro que se ha despistado unos segundos ha suscitado algún peligro.

Tras superar la curva de Estafeta, que algunos corredores han tomado por la derecha inconscientes del riesgo que eso puede suponer ya que ese es el lado por el que entran los toros. Sólo en este punto la manada ha corrido esta calle un poco más estirada.

Eso ha posibilitado que algunos mozos experimentados hayan podido correr unos metros junto a ellos y que otros hayan estado a centímetros de las astas para poder tocar el lomo a los animales.

Ha sido al entrar en el callejón tras el tramo de  Telefónica cuando un corredor ha tropezado y ha quedado inconsciente en el suelo. Los ‘jandilla’ ni siquiera han reparado en él y han seguido su camino hacia chiqueros.

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