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La nueva casa de Karmele Marchante en el humilde Vallecas donde rehace su vida tras arruinarse

Karmele Marchante ganó mucho dinero cuando trabajaba en 'Sálvame'

La colaboradora tuvo que cambiar de vida por un grave problema económico

La periodista se ha establecido en un dúplex de 40 metros

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Karmele Marchante en un evento. (Foto: Gtres)

Hace algo más de una década, la trayectoria de Karmele Marchante sufrió un cambio radical. Durante años había sido una de las voces más populares de la prensa del corazón, una presencia habitual en tertulias televisivas y una figura asociada a la polémica. Sin embargo, una profunda crisis económica transformó por completo su situación y la obligó a replantear su estilo de vida.

La periodista se vio obligada a abandonar la amplia vivienda con jardín que había ocupado durante años en la zona madrileña de Arturo Soria. Aquel hogar representaba una etapa de estabilidad, ligada en buena medida a su trabajo en programas de televisión. El punto de inflexión coincidió con su salida de Sálvame, una experiencia que la propia Karmele ha descrito en diversas ocasiones como una auténtica «ruina» desde el punto de vista financiero.

Tras ese golpe, la periodista optó por empezar de nuevo en un entorno muy distinto. Su nueva residencia se encuentra en el distrito madrileño de Villa de Vallecas, concretamente en el ensanche del barrio, donde habita un pequeño dúplex de apenas cuarenta metros cuadrados. Un espacio modesto si se compara con su antigua vivienda, pero que, según quienes han podido conocerlo, refleja con intensidad la personalidad y los intereses culturales de su propietaria.

Así es la casa de Karmele Marchante

Lejos de los grandes salones y jardines de su anterior casa, Karmele Marchante ha apostado por un espacio reducido pero cuidadosamente diseñado. El piso, distribuido en dos alturas, ha sido transformado por la periodista en un lugar lleno de color y objetos con valor personal.

Uno de los espacios más llamativos es la cocina, pintada en un vibrante tono verde lima que rompe con la sobriedad habitual de este tipo de viviendas. El color, lejos de resultar estridente, aporta energía al conjunto y se integra en una decoración que apuesta por la mezcla de estilos.

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Karmele Marchante en un evento. (Foto: Gtres)

La planta baja funciona como el núcleo social del hogar. Allí se encuentra el salón, presidido por un sofá de terciopelo rojo carmesí que se convierte en el elemento central de la estancia. Alrededor de él, las paredes se llenan de cuadros, recuerdos y pequeñas piezas de arte que reflejan las distintas etapas de la vida de la periodista.

A pesar de la reducción de espacio, Karmele no ha querido desprenderse de algunos objetos que forman parte de su historia familiar. Entre ellos destaca una figura religiosa heredada de su abuela, así como varias piezas de plata antiguas y sábanas de hilo que datan del siglo XVIII. Son elementos que no cumplen una función meramente decorativa, sino que evocan vínculos personales y tradiciones familiares que la periodista ha decidido conservar.

Un espacio para el descanso y la escritura

La planta superior del dúplex está dedicada a la esfera más íntima. Allí se encuentra el dormitorio, un espacio reservado al descanso que, según ha trascendido, está rodeado de objetos personales y recuerdos acumulados a lo largo de los años.

Junto al dormitorio se sitúa un pequeño despacho que Marchante utiliza como refugio creativo. La periodista ha desarrollado también una faceta literaria, y este rincón de la casa funciona como lugar de trabajo y lectura. En él escribe, revisa textos y organiza proyectos que le permiten mantener un vínculo activo con la escritura y el análisis cultural.

Otro de los espacios más curiosos de la vivienda es el vestidor. Aunque la crisis económica la obligó a desprenderse de buena parte de su antiguo guardarropa, que incluía numerosas prendas de firma, Karmele aún conserva una colección notable de zapatos.

Una biblioteca de Karmele Marchante

Quizá el elemento más representativo del hogar de Karmele sea su biblioteca. La periodista ha logrado integrar miles de libros en estanterías que recorren buena parte del piso y aprovechan cada centímetro disponible.

Las baldas se extienden desde el suelo hasta el techo y ocupan paredes completas, convirtiendo el dúplex en una especie de pequeño santuario para la lectura. Para alguien que ha dedicado gran parte de su vida al periodismo, la literatura y el análisis cultural, esta biblioteca representa algo más que un simple elemento decorativo: es el reflejo de una trayectoria intelectual construida durante décadas.

La presencia masiva de libros transforma además la percepción del espacio. A pesar de la superficie limitada, la acumulación ordenada de volúmenes aporta profundidad y crea una atmósfera acogedora que define la personalidad del piso.

La vida de Karmele en Vallecas

El traslado a Vallecas simboliza una etapa de reconstrucción personal. Tras atravesar una situación económica complicada, Karmele Marchante ha optado por rehacer su vida en un espacio más pequeño pero cargado de significado.

Su vivienda actual demuestra que el tamaño o el prestigio de una dirección no determinan necesariamente el valor de un hogar. En apenas cuarenta metros cuadrados, la periodista ha conseguido reunir recuerdos, libros, arte y objetos familiares que narran su historia.

El resultado es un espacio ecléctico, culto y profundamente personal. Un hogar que refleja a su propietaria y que demuestra que, incluso después de atravesar una crisis económica, es posible construir un lugar propio donde la identidad y la memoria sigan teniendo un papel central.

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