La Comisión Islámica Española pide que el calendario escolar no coincida con el Ramadán

La Comisión Islámica Española pide que el calendario escolar no coincida con el Ramadán
Durante el Ramadán el ayuno es obligado desde la salida del sol hasta su puesta.

Riay Tatari, presidente de la Comisión Islámica Española (CIE), plantea como una opción, y "no como una obligación", la posibilidad de proponer alternativas a los alumnos musulmanes que ayunen durante este mes para que no se vean perjudicados. Dado que las fechas del Ramadán dependen del calendario lunar, es un hecho que se repetirá los dos próximos años, hasta 2019 cuando dejarán de coincidir las evaluaciones con el periodo de ayuno musulmán.

Desde el Ministerio de Educación han indicado que nunca se ha presentado una petición similar en los centros de Ceuta y Melilla, donde estudian más de 12.000 alumnos musulmanes. Este dato hace resaltar la rareza de la petición de la CIE, unido a que en los países musulmanes confesionales no se paralizan ni se adaptan las obligaciones de los ciudadanos al tiempo de ayuno. Los comercios abren, los centros escolares mantienen su actividad habitual y los trabajadores tienen que acudir a su puesto. No se trata de adaptar el día a día al ramadán sino de integrar el ayuno en las obligaciones de cada uno.

La petición sucede dos semanas después de que en Francia, el alcalde de Antibes (situado al lado de Niza y Cannes) rehusara suprimir la carne de cerdo en los comedores escolares remitiendo esta nota, en la que explica los porqués de su negativa, a los padres musulmanes que hicieron dicha petición:

– Para que los musulmanes comprendan que deben adaptarse a Francia, a sus costumbres, a sus tradiciones, a su modo de vida, ya que son ellos los que han elegido emigrar.

– Para que comprendan que son ellos los que deben modificar su modo de vida y no los franceses, que los han acogido generosamente.

– Para que comprendan que deben integrarse y aprender a vivir bien en Francia.

– Para que comprendan que los franceses no son xenófobos ni racistas, puesto que han aceptado a numerosos emigrantes musulmanes (al contrario que los musulmanes, que no aceptan a los extranjeros no musulmanes en sus países).

– Que los franceses, como otros muchos países, no piensan renunciar a su identidad, a su cultura, a pesar de los golpes de los islamistas.

– Que si Francia es una tierra de acogida, no es la ministra Filippeti o el gobierno de izquierda quien acoge a los extranjeros, sino el pueblo francés en su conjunto.

– Que comprendan, al fin, que en Francia, con, y no a pesar de, sus raíces judeo-cristianas, sus árboles de Navidad, sus iglesias, y sus fiestas religiosas, la religión debe quedarse en el estricto dominio privado, y la alcaldía tiene razón cuando rehusa todo compromiso al islam y a su religión (la sharia).

– A los musulmanes, a los que molesta la laicidad y que no se encuentran bien en Francia, les recuerdo que existen 57 magníficos países musulmanes en el mundo, la mayoría de ellos medio poblados y dispuestos a recibirlos con los brazos abiertos para respetar la ley de la sharia.

– Si habéis dejado vuestros países para venir a Francia y no para ir a otros países musulmanes, con vuestras mismas costumbres, es porque habéis considerado que la vida en Francia es mejor que en otros lugares.

– Preguntaos sólo una vez : ¿Por qué se está mejor en Francia que en el lugar de dónde venís? Pues, en efecto, el menú con carne de cerdo forma parte de la respuesta.

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