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Sustancias hipnosedantes entre los jóvenes: crece un 20% el consumo de ansiolíticos y somníferos

Sustancias psicoactivas
Sustancias psicoactivas.

Los datos que Sanidad ha ofrecido sobre la utilización por parte de los jóvenes (de 14 a 18 años) de sustancias psicoadictivas no son nada alentadores. El pasado año, si bien se redujo el empleo de drogas de cualquier tipo, en el caso de los hipnosedantes, es decir, de los fármacos ansiolíticos y los somníferos, se incrementó su uso un 20%.

Este amplio trabajo hace incidencia también en que el veinte por ciento de estos adolescentes había consumido estos fármacos al menos en una ocasión y, cerca de la mitad, asegura haberlo hecho sin la prescripción médica correspondiente.

Pero es que, además, el consumo es más elevado entre las chicas. Un 24% de consumo de ansiolíticos se produce en las adolescentes, frente al 15% en los chicos. La ingesta de estos fármacos, con o sin receta, aumenta a medida que cumplen años.

Padecimiento oculto

Sin embargo, es también muy preocupante que, estos datos, arrojan también luz sobre algún tipo de sufrimiento que se esconde tras este tipo de consumo, pudiendo estar relacionado con el incremento del empleo de las redes sociales a raíz de la pandemia y otros problemas derivados de las mismas, como el acoso o las adicciones a las nuevas tecnologías.

A este respecto, no debemos olvidar que estas substancias no resultan inocuas, los hipnosedantes, tienen una alta capacidad de provocar dependencia y producen síntomas de abstinencia a causa del efecto rebote al suprimir su consumo, que conduce a mayor ansiedad, insomnio, temblor e irritabilidad.

En el listado de ansiolíticos consumidos figuran el Loracepam, Bromacepam o Alprazolam; hipnóticos como el Lormetacepam, Zolpidem; sedantes, relajantes musculares o anticonvulsivantes como Diacepam y Clonacepam, entre otos. Señalar que a estas edades conllevan riesgos añadidos como las intoxicaciones y sobredosis y, a largo plazo, aumentan el deterioro cognitivo y la aparición más precoz de demencia, entre otras consecuencias adversas.

Alcohol o tabaco

En los estudiantes de Enseñanzas Secundarias con edades comprendidas entre 14 y 18 años, el alcohol se posiciona como la sustancia psicoactiva más consumida. De esta forma, el 73,9% reconoce haber consumido bebidas alcohólicas alguna vez en su vida, si bien supone un descenso de 4 puntos porcentuales respecto al dato del 2019. Por otra parte, el 70,5% de los jóvenes ha consumido alcohol en el último año y el 53,6% durante el último mes, confirmando en ambos casos un descenso en comparación con otras encuestas. El tabaco es la segunda sustancia psicoactiva con mayor prevalencia de consumo entre los estudiantes.

Observando los diferentes tramos temporales, se observa que el 38,2% ha fumado tabaco alguna vez en la vida, el 30,7% en el último año y el 23,9% en los últimos 30 días previos a la realización de la encuesta. Además, la prevalencia de consumo diario de esta sustancia durante los últimos 30 días alcanza el 9,0%. Independientemente del intervalo analizado, las prevalencias de consumo disminuyen con relación a los valores registrados en 2019.

En tercer lugar, se sitúa el consumo de cannabis, si bien se trata de la sustancia ilegal más consumida entre los estudiantes de 14 a 18 años. El 28,6% de los jóvenes admiten haber consumido cannabis en alguna ocasión, mientras que aquellos que consumieron en el último año suponen el 22,2% y los que consumieron en los últimos 30 días, el 14,9% de los alumnos. Evolutivamente, se produce una ruptura en la tendencia ascendente que venía registrándose desde 2016.

Los hipnosedantes (tranquilizantes/somníferos) con o sin receta figuran como la cuarta droga de mayor prevalencia de consumo entre las analizadas, observándose que el 19,6% de los estudiantes ha tomado este tipo de sustancias psicoactivas alguna vez en su vida. Este dato corrobora la tendencia ascendente iniciada hace 5 años.

La siguiente sustancia ilegal en términos de prevalencia de consumo es el éxtasis, que muestra una tendencia variable en función del tramo temporal analizado. Así, el 3,1% de los estudiantes declara consumo alguna vez en la vida, el 1,8% en el último año y el 0,6% en el último mes. Por su parte, el consumo de cocaína (polvo y/o base) sigue descendiendo progresivamente. En el caso del consumo reciente (últimos 30 días), la prevalencia observada en esta edición es la más baja de toda la serie histórica.

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