Psicología

La psicología dice que las personas que se olvidan de los nombres con facilidad no son distraídas, sólo tienen una memoria que funciona de otra forma

El cerebro privilegia aquello que considera útil para desenvolverse en la interacción

Los nombres muchas veces no describen a la persona

Quienes se olvidan de los nombres con facilidad suelen ser personas creativas

La psicología dice que las personas que se olvidan de los nombres con facilidad no son distraídas, sólo tienen una memoria que funciona de otra forma

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Tanto si nos presentan a alguien como si tenemos que llamar a algún conocido es bastante común que haya personas a las que se olvidan de los nombres con facilidad. Y dice mucho de su personalidad, no es que tengan problemas graves de memoria o que sean distraídas hay mucho más que tener en cuenta.

Tampoco tiene que ver con que sean más o menos abiertas, optimistas, cerradas o menos amigables, algunos factores tienen que ver con centrarse en la conversación o en otros detalles que, en nombres, números o bien otros que tienen que ver con esa persona porque en ese momento no lo han considerado importante.  Es decir, que en el caso de conocer a alguien nuevo, muchas veces están pensando en “qué responder”, “cómo caer bien” o bien procesando mucha información a la vez. Entonces el nombre de la persona se olvida y no se queda ahí retenido en la memoria.

Cómo son las personas que se olvidan de los nombres con facilidad

La investigación de la Universidad de Jaén señala que la atención dividida reduce la eficacia del almacenamiento inmediato, especialmente cuando la información no cuenta con un anclaje emocional sólido. En otras palabras, el cerebro privilegia aquello que considera útil para desenvolverse en la interacción, dejando en segundo plano datos que sólo cobrarán importancia más adelante.

Investigaciones difundidas por la University College London sobre procesos de memoria señalan que el cerebro recuerda mejor la información asociada a múltiples conexiones.

De esta manera, si al conocer a alguien no establecemos vínculos entre su nombre y otros elementos —rasgos físicos, profesión o contexto—, la huella mnésica será más débil y, por tanto, más fácil de perder.

Estudios que confirman por qué hay personas que olvidan el nombre de personas

Rincón de la Psicología recoge el estudio del año 1986 de los investigadores de la Open University en Walton Hall que se basa en que una serie de personas la tarea de estudiar una biografía falsa de ciertas personas. Después cada participante fue entrevistado con el objetivo de saber qué detalles recordaba de lo que había leído.

Los resultados fueron:

  1. Profesión: 69%
  2. Hobbies: 68%
  3. Ciudad donde residían: 62%
  4. Nombre: 31%
  5. Apellido: 30%

«En aquella oportunidad los investigadores concluyeron que nos resulta más difícil recordar los nombres de las personas que algunos detalles como la profesión, los gustos o el lugar de residencia», según esta web.

Según Rincón de la Psicología, para explicar este fenómeno surgieron diferentes teorías. Algunos hipotetizaron que los nombres propios normalmente son tan comunes que son muy difíciles de recordar ya que todos se mezclan en nuestra mente.

Los expertos de esta web comentan que un truco para recordar los nombres es darles un sentido, para lo cual deberás crear una asociación memorable, ya sea con un evento o con otra persona que te resulte significativa

Por qué olvidamos nombres según la neurología

Al parecer y según diversos neurólogos, los nombres propios son difíciles de retener en la memoria por diversas razones. Muchas veces no describen a la persona y de esta forma el cerebro tiene menos razones para poder gestionarlos, memorizarlos y retenerlos, es decir, almacenarlos donde toca.

Podemos olvidar así el nombre de personas pero no cómo fue la conversación con ella, dónde vive, la profesión que tiene, o bien su vestimenta.

Creatividad y pensamiento abstracto

Quienes se olvidan de los nombres con facilidad suelen ser personas creativas, al centrarse más en ideas, emociones o conceptos generales que en datos específicos. Los nombres, al no tener una carga semántica fuerte, se vuelven más difíciles de retener.

Autoobservación social

En encuentros nuevos, quienes suelen olvidar el nombre de alguien pueden estar pendientes de su comportamiento, de cómo se expresan o de la impresión que generan. Esa autoevaluación constante compite por recursos de atención.

Falta de repetición y refuerzo

La memoria necesita repetición. Si escuchamos un nombre una sola vez y no lo volvemos a usar, es muy probable que no se consolide. Las personas que olvidan nombres rápidamente suelen no repetirlos durante la conversación, lo que limita su fijación.

Mente asociativa

Pueden tener una mente muy asociativa: recuerdan perfectamente la cara, el contexto o lo que alguien dijo, pero no la etiqueta verbal.

O introvertidas o tímidas

La psicología también responde que por un lado tales personas pueden llegar a ser distraídas o tienen atención fluctuante; es decir, que el nombre nunca llega a consolidarse bien desde el principio. Mientras que hay otras que son muy introvertidas y están analizando a la persona más allá del nombre que tengan y de memorizarlo.

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