Llevamos años tomando el café nada más levantarnos porque parecía lo más lógico, pero cada vez más expertos alertan: dispara el cortisol
Durante los primeros 30 a 45 minutos tras levantarnos, el organismo experimenta un aumento natural del cortisol
Su aroma, sabor y efecto estimulante lo convierten en el compañero ideal del desayuno
El organismo cuenta con un reloj biológico que regula funciones esenciales como el sueño
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Tomar una taza de café nada más levantarnos es un hábito profundamente arraigado para millones de personas. Su aroma, sabor y efecto estimulante lo convierten en el compañero ideal del desayuno y en el impulso que muchos creen necesitar para empezar el día. Sin embargo, diversos expertos en nutrición y neurociencia señalan que ese primer café podría no estar aprovechándose de la mejor manera si se consume inmediatamente después de abrir los ojos, cuando el organismo ya dispone de sus propios mecanismos naturales para activarse.
Según explica la nutricionista clínica Elisa Blázquez, tomar café nada más despertar no es perjudicial, pero sí menos eficiente desde el punto de vista fisiológico. Durante los primeros 30 a 45 minutos tras levantarnos, el organismo experimenta un aumento natural del cortisol, una hormona que favorece el estado de alerta como parte del ritmo circadiano. «Si la cafeína se suma a ese pico hormonal, el efecto estimulante puede ser menor e incluso favorecer la aparición de nerviosismo, ansiedad o taquicardia en personas sensibles», advierte la profesional. Por lo tanto, aconseja retrasar el primer café entre 60 y 90 minutos para aprovechar mejor sus beneficios y reducir algunos efectos secundarios. Además, la experta recomienda optar siempre por café natural en lugar de café torrefacto, cuya calidad nutricional es inferior y cuyo proceso de elaboración incorpora azúcares durante el tostado.
Por qué es mejor no tomar café nada más levantarnos
¿Qué ocurre en el cuerpo al despertarse?
El organismo cuenta con un reloj biológico que regula funciones esenciales como el sueño, la temperatura corporal y la producción hormonal. Al despertar, el cuerpo libera cortisol de forma natural para favorecer la atención, la energía y la capacidad de reaccionar ante el entorno.
La Clínica Cleveland, a través del dietista Anthony Di Marino, explica que este incremento de cortisol forma parte del ritmo circadiano y suele llegar a su punto máximo entre las siete y las ocho de la mañana, disminuyendo progresivamente durante el resto del día. Gracias a este mecanismo, muchas personas ya experimentan una sensación natural de activación sin necesidad de recurrir inmediatamente a estimulantes.
¿Por qué el café funciona mejor más tarde?
La cafeína no aporta energía directamente. Según Neurodiagnóstico Médico P.C., su principal mecanismo consiste en bloquear los receptores de adenosina, una sustancia que se acumula durante el tiempo que permanecemos despiertos y que genera sensación de sueño.
Al impedir temporalmente que la adenosina actúe, la cafeína hace que nos sintamos más despiertos. Sin embargo, justo después de levantarnos los niveles de adenosina todavía son bajos, por lo que el café tiene menos margen para ejercer ese efecto.
«Esperar entre 60 y 90 minutos permite que la adenosina aumente ligeramente y que la bebida resulte más eficaz para mantener la concentración durante la mañana», aseguran los especialistas.
Los efectos de combinar café y cortisol
El cortisol es una herramienta poderosa del cuerpo que, cuando se descontrola, puede ser devastadora. Identificar los factores que contribuyen al estrés y adoptar hábitos saludables son pasos esenciales para mantener esta hormona bajo control.
Diversos estudios recogidos por Neurodiagnóstico Médico P.C. indican que la cafeína también puede incrementar la secreción de cortisol. Si coincide con el pico natural de esta hormona al despertar, algunas personas pueden experimentar una respuesta exagerada del organismo.
Las consecuencias más habituales incluyen sensación de nerviosismo, irritabilidad, aumento de la frecuencia cardiaca o incluso una percepción de que el café «despierta menos».
La nutricionista Elisa Blázquez añade que este patrón también puede favorecer una mayor tolerancia a la cafeína, haciendo necesario consumir cantidades crecientes para obtener el mismo efecto estimulante.
Los síntomas de niveles elevados de cortisol incluyen problemas digestivos, fatiga e insomnio, disminución de la función inmunitaria, aumento de peso, dolores de cabeza e incremento de la tensión arterial.
¿Cómo aprovechar mejor el primer café?
Retrasar el café no significa renunciar a él. De hecho, tanto la nutricionista como los especialistas en neurociencia coinciden en que situarlo entre una y una hora y media después de levantarse suele ser una estrategia más eficiente.
Durante ese tiempo puede resultar útil hidratarse con agua, exponerse a la luz natural y realizar algunos movimientos suaves o una breve caminata. Estas acciones ayudan a sincronizar el reloj biológico sin incrementar todavía más el cortisol y preparan al organismo para responder mejor a la cafeína cuando llegue el momento.
También conviene evitar tomar café durante las últimas horas del día. Los expertos de Neurodiagnóstico Médico P.C. recuerdan que la cafeína puede alterar el sueño incluso cuando se consume hasta seis horas antes de acostarse, favoreciendo un descanso de peor calidad y un mayor cansancio al día siguiente.