Piojos

Los profesores instan a las familias a revisar la cabeza de los niños para prevenir los piojos: ni saltan ni vuelan, se transmiten así

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Blanca Espada

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Ya ha empezado desde hace algunas semanas el nuevo curso y, con él, algo que muchas familias temen: la nota o mensaje en la que se informa de que «hay piojos en clase». A partir de ahí llegan las revisiones de cabezas, las dudas sobre qué producto comprar y, muchas veces, las prisas por evitar que el problema pase de un niño a otro. Es algo frecuente, especialmente cuando los pequeños vuelven a pasar muchas horas juntos después de las vacaciones.

Alicia Luján y Carmen Fresneda, residentes de Pediatría de la GAI de Albacete, han aprovechado precisamente uno de estos avisos para recordar qué conviene hacer. En un vídeo publicado por la cuenta de Instagram de @sanidad_albacete explican que no hay motivos para alarmarse y desmontan de paso una de las ideas que todavía persiguen a los piojos: su presencia no tiene nada que ver con que un niño lleve el pelo más o menos limpio.

Cómo se contagian realmente los piojos entre los niños

«Los piojos pasan de una cabeza a otra, algo muy habitual entre los niños cuando juegan», explican las dos residentes. Y aquí hay un detalle importante: los piojos no saltan y tampoco vuelan. Se desplazan por el cabello y el contacto cercano entre los niños facilita que pasen de una persona a otra. Por eso, cuando aparece un caso en clase, conviene extremar algunas precauciones sencillas. Luján y Fresneda aconsejan no compartir peines, cepillos, gorras ni coleteros y, en el caso de los niños que tienen el pelo largo, recomiendan llevarlo recogido. Son pequeños gestos que pueden ayudar a reducir las posibilidades de transmisión, especialmente cuando ya se sabe que hay piojos en el aula.

La nuca y detrás de las orejas: dónde hay que mirar

Cuando el colegio comunica que se ha detectado algún caso, no hace falta esperar a que el niño empiece a rascarse. Las pediatras recomiendan revisar el cabello de vez en cuando y hacerlo especialmente si sabemos que hay piojos en su clase. Y  para hacerlo bien, hay dos zonas a las que conviene prestar especial atención: la nuca y detrás de las orejas. Una buena revisión del cabello permite buscar tanto los piojos como las liendres, que permanecen adheridas al pelo y no siempre son fáciles de distinguir a primera vista.

El picor puede poner sobre la pista, pero tampoco conviene confiar únicamente en él. Los pediatras advierten de que, en una primera infestación, pueden pasar varias semanas antes de que aparezca. De ahí que una revisión resulte especialmente útil cuando el aviso ya ha llegado al aula. Y si finalmente aparecen, las especialistas piden evitar los experimentos. «Nada de remedios caseros ni de productos por si acaso», señalan. Lo recomendable es acudir a la farmacia, escoger un tratamiento específico y utilizarlo siguiendo sus instrucciones.

Qué hacer si encontramos piojos

Además del producto indicado para tratar la infestación, Luján y Fresneda recomiendan utilizar una liendrera para ayudar a retirar los piojos y las liendres. Después habrá que seguir vigilando el cabello para comprobar que el problema se ha resuelto. Tampoco tiene sentido aplicar tratamientos preventivos cuando no se han encontrado piojos. Los productos deben utilizarse cuando existe una infestación y respetando las indicaciones sobre cantidad, tiempo de aplicación y, cuando corresponda, repetición del tratamiento.

Hay otro error que las residentes quieren evitar: salir corriendo hacia Urgencias. «Los piojos no son una urgencia médica», recuerdan. En la mayoría de los casos pueden tratarse en casa y no es necesario acudir ni al centro de salud ni a un servicio de urgencias. Puede que si el niño es pequeño y le pica, acabe llorando o con el cuero cabelludo rojo si se rasca, pero es mejor pasar la liendrera, aplicar el producto específico y ser constante con la revisión durante varios días antes que salir corriendo al hospital.

Tener piojos no significa tener el pelo sucio

Quizá sea éste uno de los mensajes más importantes para los niños. Tener piojos no significa que exista una falta de higiene y no debería convertirse en motivo de vergüenza. La facilidad con la que se transmiten cuando existe contacto cercano explica que sean tan habituales en edad escolar. Por eso, cuando llega el conocido aviso del colegio, la respuesta puede ser bastante más sencilla de lo que parece: revisar bien el cabello, especialmente la nuca y detrás de las orejas; evitar compartir objetos que estén en contacto con la cabeza y actuar sólo si realmente se encuentran piojos.

Si aparecen dudas sobre qué tratamiento escoger o sobre la forma correcta de aplicarlo, Luján y Fresneda recomiendan recurrir al farmacéutico o al profesional sanitario de referencia. Y recuerdan algo que puede ahorrar bastante preocupación a las familias: los piojos son molestos y muy frecuentes, pero siguiendo las recomendaciones adecuadas tienen solución.

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