Estos son los síntomas de la depresión en ancianos y los cuidados que requieren

El envejecimiento conlleva una serie de modificaciones que afectan a los distintos sistemas corporales

La depresión en el anciano se está convirtiendo en un importante problema de salud pública

depresión ancianos
La depresión en ancianos es un problema de salud pública.
Diego Buenosvinos
  • Diego Buenosvinos
  • Especialista en periodismo de Salud en OKDIARIO; responsable de Comunicación y Prensa en el Colegio de Enfermería de León. Antes, redactor jefe en la Crónica el Mundo de León y colaborador en Onda Cero. Distinguido con la medalla de oro de la Diputación de León por la información y dedicación a la provincia y autor de libros como 'El arte de cuidar'.

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La depresión en ancianos a menudo pasa desapercibida, camuflada por otros problemas de salud derivados de la edad. Sin embargo, su impacto en los mayores es significativo, afectando su calidad de vida y bienestar emocional. Según datos que maneja TK Home Solutions, casi un cuarto de millón de ancianos tienen depresión en España.

La depresión en el anciano se está convirtiendo en un importante problema de salud pública. Caracterizada por una mayor gravedad, un elevado riesgo de suicidio y dificultades a la hora de identificarla, es una enfermedad que, con todo, puede y debe ser tratada. En el presente artículo se revisan la clínica y el tratamiento farmacológico de la depresión en el anciano.

El envejecimiento conlleva una serie de modificaciones que afectan a los distintos sistemas corporales; en lo que respecta al sistema nervioso, se produce una pérdida de conectividad nerviosa, y aunque hay evidencias de una cierta capacidad regeneradora del tejido nervioso, caracterizada por una hipertrofia de las células que se encuentran próximas a las dañadas y un aumento de su árbol dendrítico, tal capacidad está disminuida en la población anciana.

La depresión es, junto con la demencia, la enfermedad mental más frecuente en los ancianos. El impacto de este trastorno está siendo cada vez más reconocido, aunque, desafortunadamente, se trata aún de una enfermedad que pasa con frecuencia desapercibida. Sin embargo, es la responsable no sólo de un importante sufrimiento para el paciente y su entorno, sino también de un incremento en la prevalencia y mala evolución de otras complicaciones médicas y, secundariamente, con un claro impacto en el consumo de recursos sanitarios.

Los datos que baraja la OMS, en torno a la salud mental del colectivo geriátrico, indican que el 25% de ellos presenta algún tipo de trastorno psiquiátrico; entre tales trastornos destaca la depresión como el más frecuente hasta los 75 años.

Signos de la depresión en ancianos

La identificación temprana de la depresión es crucial para establecer un correcto diagnóstico y un tratamiento efectivo. Estos son algunos de los síntomas que desde TK Home Solutions nos señalan que nos podrían poner en alerta:

Cambios en el estado de ánimo

  • La tristeza, la sensación de desesperanza y la irritabilidad son síntomas que conviene observar, especialmente si perduran en el tiempo, ya que podrían indicar un cuadro depresivo.

Alteraciones en el sueño

Las dificultades para conciliar el sueño, despertarse frecuentemente durante la noche o dormir demasiado pueden servir para detectar la depresión en ancianos.

Más o menos apetito

Una pérdida o aumento de peso sin cambios aparentes en la dieta pueden reflejar tanto un descuido de la alimentación por abatimiento como un intento de sentirse mejor emocionalmente a través de la comida.

Retraimiento social

En algunas ocasiones, los ancianos deprimidos pierden interés en actividades sociales y evitan participar en eventos familiares.

Fatiga constante

La sensación permanente de cansancio, la falta de energía y la dificultad para llevar a cabo actividades diarias pueden ser un síntoma de malestar emocional.

Problemas cognitivos

La depresión en ancianos también puede llevar asociadas, en algunos casos, dificultades de concentración, olvidos frecuentes y una más que evidente lentitud en la toma de decisiones, lo que puede afectar a la capacidad para realizar tareas diarias de manera eficiente.

Quejas físicas sin causa aparente

Los ancianos que sufren depresión suelen quejarse de dolores, molestias gastrointestinales y otros síntomas somáticos que no tienen una explicación médica.

Pérdida de interés

La falta de motivación ante actividades que solían ser placenteras, así como la pérdida de alegría y entusiasmo por la vida merecen una atención especial.

Expresiones de desesperanza

Los ancianos deprimidos pueden tener comentarios recurrentes acerca de sentirse inútiles. Si el mayor verbaliza que tiene deseo de morir, requiere de una evaluación médica inmediata.

Causas de la depresión en mayores

Existen muchas razones por las que el anciano puede comenzar con un proceso depresivo y, en algunos casos, incluso puede deberse a varias causas combinadas, que abarcan desde aspectos biológicos hasta factores sociales o emocionales, son las siguientes:

Problemas de salud crónicos
La diabetes, las enfermedades cardiovasculares o el dolor persistente tienen un impacto significativo en el bienestar emocional de los ancianos, causando un estrés que puede desencadenar en depresión.

Aislamiento y soledad
La vejez trae asociada la pérdida de amigos y familiares, lo que puede conducir al aislamiento social y a la soledad. La falta de interacción social es un desencadenante claro de la depresión en ancianos.

Cambios vitales
Eventos como la jubilación, la pérdida de la pareja o la adaptación a una nueva casa o a una residencia pueden aumentar la vulnerabilidad de una persona.

Factores genéticos y biológicos
La predisposición genética a trastornos del estado de ánimo y los cambios en la química cerebral asociados con el envejecimiento pueden influir en la aparición de un cuadro depresivo.

Efectos secundarios de medicamentos
Algunos medicamentos que suelen ser recetados a personas de la tercera edad pueden tener efectos secundarios que afectan el equilibrio emocional.

Problemas cognitivos
La presencia de trastornos cognitivos como la demencia puede afectar a la percepción del entorno y acelerar la depresión en ancianos.

Imposibilidad de realizar actividades cotidianas
La incapacidad para llevar a cabo actividades que antes se hacían sin esfuerzo, como subir o bajar escaleras sin ayuda, puede desencadenar sentimientos de inutilidad en el mayor.

Cambios hormonales
Las alteraciones en los niveles hormonales asociados con el envejecimiento, como los cambios en las hormonas tiroideas o en las hormonas sexuales, pueden afectar al equilibrio emocional en la tercera edad.

Cuidados que requiere el anciano

Proporcionando apoyo y la atención médica requerida, los ancianos con depresión pueden mejorar su calidad de vida, si bien será necesario adaptar los cuidados a las necesidades, gustos y circunstancias personales de cada persona:

– Evaluación médica y gestión de enfermedades crónicas. Además de los controles médicos regulares es necesario gestionar las enfermedades crónicas. La implementación de un plan de atención médica personalizada, que incluya revisiones periódicas y la adaptación de tratamientos si es necesario, contribuirá a mejorar la salud física y emocional del anciano.

– Fomento de la actividad física. Conviene introducir ciertas actividades físicas adaptadas a las capacidades del mayor, incluyendo ejercicios aeróbicos, y de flexibilidad y fortalecimiento muscular. El ejercicio regular promueve la liberación de endorfinas que mejoran el estado de ánimo y contribuyen a reducir el estrés.

– Estimulación cognitiva y actividades recreativas. La estimulación cognitiva no tiene por qué limitarse a la realización de rompecabezas y juegos de memoria. El anciano también puede participar en actividades relacionadas con la música, el arte o la lectura, lo que le ayudará a mantener una mente activa.

– Fomento de las relaciones sociales. Hay que animar al anciano a salir con amigos y a participar en actividades sociales que pueden mejorar su estado de ánimo.

– Apoyo psicológico y terapia. El apoyo psicológico a través de la terapia cognitivo-conductual o la terapia de grupo brindará al mayor un espacio para explorar y gestionar sus emociones.

– Medicación bajo supervisión médica. La medicación para la depresión debe ser administrada bajo una estrecha supervisión médica. Además, es necesario un monitoreo constante para asegura la eficacia del tratamiento y los ajustes necesarios según la evolución del paciente.

– Nutrición balanceada. La consulta con un nutricionista permitirá garantizar la ingesta adecuada de nutrientes y adaptar la dieta a las necesidades específicas del anciano.

– Promoción de la autonomía. Fomentar la autonomía implica brindar al anciano opciones en la toma de decisiones diarias con el fin de reforzar en él la sensación de control y autoestima.

– Cuidados familiares. Proporcionar al mayor cuidados, apoyo y cariño contribuirá a que disminuya su sensación de desmotivación y desamparo.

– Respeto a la dignidad. Hay que respetar la capacidad de elección del anciano y reconocer su individualidad, sus preferencias y sus valores en un ambiente de respeto y empatía.

– Aprendizaje continuado. Incentivar la participación del anciano en actividades educativas, como clases, talleres o grupos de estudio, no solo estimulará su mente, sino que también le ayudará a encontrar una razón para vivir.

– Creación de rutinas. Establecer rutinas diarias proporciona una sensación de previsibilidad y de orden, elementos fundamentales para reducir su ansiedad.

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