Biotecnología

Cosmética molecular: el futuro antiedad ya no se inyecta ahora se aplica

Una revolución biotecnológica que redefine el cuidado de la piel más allá de la estética

El conocimiento molecular marca un antes y un después en la formulación de productos

cosmética molecular
Ingredientes cosméticos en un laboratorio.

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La cosmética molecular se basa en el uso de ingredientes activos a nivel celular, que interactúan directamente con las estructuras cutáneas para estimular mecanismos de regeneración, reafirmación y reparación. Entre los protagonistas de esta nueva generación de productos destacan tres activos clave: exosomas, péptidos y factores de crecimiento.

Los exosomas son vesículas extracelulares con una alta capacidad de comunicación entre células, que transportan proteínas, ARN y otros elementos bioactivos. Estudios recientes, como «A review of exosomes and their application in cutaneous medical aesthetics» publicado en el Journal of Cosmetic Dermatology, han demostrado su eficacia en procesos de cicatrización y regeneración del tejido cutáneo, así como en la mejora de la firmeza, la luminosidad y la textura de la piel gracias a su acción regenerativa a nivel celular.

Además, un estudio en la Revista Cubana de Investigaciones Biomédicas destaca que los exosomas derivados de células regenerativas transportan proteínas, lípidos y ARN no codificante desde la célula madre hasta la célula receptora, siendo considerados clave en la regeneración de tejidos. Estos exosomas han demostrado capacidad para modular la proliferación y migración de fibroblastos, participar en la síntesis de colágeno y promover la angiogénesis y revascularización, procesos fundamentales en la reparación y regeneración de la piel. ​

Por su parte, los péptidos biomiméticos actúan como mensajeros que estimulan la producción de colágeno y elastina, componentes clave para mantener la estructura de la piel. El Matrixyl™ 3000, por ejemplo, es uno de los más estudiados por su eficacia en la reducción de arrugas y mejora de la textura cutánea.

Los factores de crecimiento son proteínas naturales que regulan procesos celulares como la proliferación y diferenciación. En cosmética, se utilizan para favorecer la reparación tisular y revertir los signos del envejecimiento. A diferencia de los tratamientos médico-estéticos, la aplicación tópica de estos ingredientes permite resultados visibles sin invadir la piel.

Laboratorios y marcas como Two Poles están liderando esta tendencia en España, combinando tecnologías moleculares en productos que pueden utilizarse en casa, incluso en pieles sensibles. Su reciente propuesta basada en exosomas bioactivos, Matrixyl™ 3000 y factores de crecimiento, busca combatir arrugas, flacidez y manchas con una fórmula apta para todo tipo de pieles, incluyendo embarazadas o en lactancia.

Este enfoque well-aging, que apuesta por el envejecimiento saludable más que por la eterna juventud, se basa en mantener la piel funcional, protegida y con una buena calidad de estructura cutánea.

Concentración de ingredientes

Desde el punto de vista profesional, Anna Fuster, CEO de Two Poles, explica que «la gran diferencia de la cosmética molecular radica en el tipo de información que contienen los activos y la forma de comunicarse con las células». En su opinión, ingredientes como los exosomas, que funcionan como «pequeñas nano vesículas cargadas de información genética», actúan como «trenes mensajeros» que transforman la piel desde dentro.

Sobre los retos que implica trabajar con este tipo de formulaciones, la experta subraya la importancia de la calidad y estabilidad de los activos: «Es fundamental que sean biodisponibles y estén formulados de manera que garanticen su eficacia en las capas adecuadas de la piel». Añade también que «la concentración debe ajustarse a los estudios realizados por los fabricantes», como ocurre con el Matrixyl™ 3000: «No tendría sentido formularlo al 0,5% si el estudio clínico ha demostrado su eficacia al 2%. Aunque eso encarezca el producto, es la única vía para garantizar resultados reales».

A pesar de sus promesas, la cosmética molecular aún debe recorrer un largo camino en regulación y estudios independientes que avalen sus resultados a gran escala. Los dermatólogos advierten que si bien estos activos tienen gran potencial, su eficacia depende también de la concentración, la formulación y la constancia de uso. Además, recuerdan que ningún producto tópico puede sustituir completamente a un tratamiento inyectable, aunque puede retrasar su necesidad.

Este avance tecnológico abre la puerta a una nueva generación de consumidores más informados, que valoran la transparencia en la formulación y buscan una cosmética basada en evidencia. La piel, al fin y al cabo, también entiende de ciencia.

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