Deporte

Claves para la vuelta a la calma en una actividad física

vuelta a la calma
Los estiramientos son uno de los métodos para que el cuerpo vuelva a la calma tras el ejercicio.
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Tan importante como hacer ejercicio correctamente lo es volver a la calma bien una vez hemos acabado. ¿Cómo lo debemos hacer? no es bueno acabar bruscamente, por lo que el calentamiento y los estiramientos finales son básicos para volver a la calma sin temor a sufrir una lesión.

Depende de cada deporte: La vuelta a la calma es diferente según cada deporte ejercitado. Si bien todos necesitan de estiramientos y un calentamiento, que se hace tanto anterior como posterior al ejercicio intenso.

Estiramientos: Son básicos para que el cuerpo se vaya reponiendo de forma eficaz. Los estiramientos aportan muchos beneficios, pues mejoran la movilidad articular general, aportando flexibilidad a los músculos. Son ejercicios fáciles para estirar brazos, piernas y tronco.

Andar o caminar: Esto va bien cuando hemos hecho una actividad deportiva muy intensa. Y sobre todo cuando hemos corrido una maratón o media maratón, o bien hemos practicado running. Caminar es volver a calma con sentido común.

No pararse de golpe: Cuando paramos de golpe tras hacer hecho ejercicio intenso podemos tener más posibilidades de sufrir una lesión e incluso de desmayarnos. Debemos tener muy claro que volver a la calma debe hacerse de forma progresiva, disminuyendo el ritmo que llevábamos, especialmente cuando corremos.

Bajamos el ritmo y nos relajamos: En la gran parte de deportes, lo normal es bajar el ritmo de forma progresiva. En muchas ocasiones, además nos relajamos y todas las partes del cuerpo lo hacen por igual. Por ejemplo, en el caso de la  natación, la vuelta a la calma es fácil porque se hace nadando a menor velocidad hasta que acabamos parando.

Respirando con profundidad: La respiración es clave a la hora de hacer deporte. Muchas personas se ahogan porque no saben respirar de forma correcta. Cuando vamos parando y acabando los ejercicios respiraremos con profundidad con el fin de reestablecer la mecánica pulmonar. Una buena respiración nos aportará la calma que ya teníamos antes de hacer ejercicio.

Bajar las pulsaciones: Con la vuelta a la calma, bajamos, poco a poco, las pulsaciones. Esto lo podemos medir con el pulsómetro para ver cuánto marcaba antes (a la hora del ejercicio) y después.

Qué sucede si no volvemos a la calma: Cuando no hacemos caso de los consejos anteriores podemos tener algunos problemas. Uno de ellos son las lesiones, ya comentadas, además de mareos, síncopes, desmayos, entumecimiento muscular, etc.

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