¿Trumpismo en el PP?

¿Trumpismo en el PP?
  • Diego Vigil de Quiñones

En el curso del debate de Presupuestos desarrollado la semana pasada en el Congreso, me llamó la atención la acusación del presidente Sánchez al jefe de la oposición. A decir de don Pedro, el PP practica el «trumpismo». Procurando justificar la acusación, el Presidente añadió que el PP miente, extiende fake news, la desinformación, y que no reconoce la derrota electoral. La acusación de Sánchez, permite preguntarse, ¿hay trumpismo en el PP?, ¿debería haberlo?, ¿qué pasaría si lo hubiera?

Para responder a estas tres preguntas, primero es necesario determinar qué entendemos por trumpismo. Trumpismo sería la corriente política generada y liderada por Donald Trump. Una vertiente novedosa en el conservadurismo de USA que se caracteriza por la defensa sin complejos de las ideas conservadoras (como es tradición en el partido republicano), pero con ciertos acentos novedosos en problemas actuales tales como los efectos de la globalización (deslocalización de empresas, desprotección arancelaria…), los conflictos que genera la imposición de las políticas de género en la sociedad o los efectos de las políticas contra el cambio climático.

Así las cosas, y respondiendo a la primera pregunta, es evidente que en el PP no hay trumpismo de ningún tipo. Normalmente, el PP compite con el PSOE por ver quién es más verde, más globalista y más partidario de la teoría de género. Bien es cierto que el PP, a golpe de contundencia contra ETA, defensa de la unidad de España y lacitos naranjas contra la Ley Celaá, aspira al voto de quienes creen que los niños tienen derecho a un padre y una madre, o no quieren baños mixtos, o políticas de género líquido. Pero a la hora de la verdad, el PP no sólo es incapaz de una defensa sin complejos de las ideas conservadoras como Trump, sino que además, en las cuestiones candentes, está más a la moda si cabe que la misma izquierda.

Otra cuestión (segunda pregunta) es si el PP debería ser como es, o debería ser de otra manera. Y es que no podemos olvidar que se trata de un partido que acoge el humanismo cristiano en sus estatutos, que tienes orígenes netamente conservadores, que aspira al voto de quienes no creen en la España diseñada por la izquierda, y que entre sus votantes hay un sentido social y soberanista español digno de consideración. Con esos ingredientes y un poco de valor, bien podría salir un trumpismo español. Incluso sería lo más acorde a la teoría política del partido. Sin embargo, los complejos en los que tiene la izquierda aherrojada a esta derecha hacen casi imposible ese giro.

Una tercera cuestión es inevitable: ¿qué pasaría si el PP fuese trumpista? A juzgar por los resultados obtenidos por Trump, o por sus equivalentes brasileño o británico, cabría imaginar que si el PP fuese trumpista seguiría siendo el gran partido de mayorías absolutas de antaño. Pero eso ha sido imposible: Aznar optó por el globalismo cool, y Rajoy dijo que los liberales y conservadores mejor que se vayan. Y así están las cosas: podemos dudar de que el PP vaya a gobernar en lo que queda de década. Si se atreviese a ser trumpista, otro gallo cantaría.

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