¿Tenemos el Gobierno que nos merecemos?

Se cumplen ya los primeros 100 días de Gobierno de Pedro Sánchez. Ya podemos comenzar a hacer balance. Y desde luego, si de alguna manera podemos definir estos tres meses es por haber mucho ruido y pocas nueces, que diría aquél. La última: los aforamientos. Grandes titulares, como siempre, y después, la letra pequeña. Como viene siendo habitual en sus anuncios. Porque no podemos olvidar todas y cada una de las explosivas medidas que ha ido anunciando este Ejecutivo que, finalmente, han quedado en agua de borrajas. ¿Se acuerda de cuando Sánchez llegó diciendo que iban a destapar los nombres de los beneficiados por la amnistía fiscal de Montoro? Ahí quedo, pues el informe de la abogacía del Estado tuvo que pararle los pies. Eso no se puede hacer en un Estado de Derecho.

El presidente anunció a bombo y platillo que lo haría, para que después tuviera que venir la ministra, María Jesús Montero a decir que no, que no se hará. ¿Se acuerda de la bienvenida del Aquarius y los mensajes grandilocuentes respecto a la política española en la gestión de inmigración? Duró poco. Después de la campaña de bienvenida a la inmigración, Grande-Marlaska expulsó contra la normativa internacional a 116 inmigrantes provenientes de Marruecos en agosto. ¿Se acuerda de las armas que no se venderían a Arabia Saudí? Margarita Robles, ministra de Defensa, se tiró a la piscina anunciando que paralizaría la entrega de 400 bombas. Y, ¿qué pasó?

Pues que han tenido que reconocer que no, que no se puede paralizar la venta porque es un contrato anterior, y porque además no había habido ningún tipo de coordinación a nivel de Gobierno para poder hacer este anuncio por parte de Robles. Sánchez ha tenido que reconocer que se había excedido anunciando estas medidas que no son posibles acometer. ¿Y la exhumación de Franco? Ciertamente se han iniciado los trámites, se ha puesto todo en marcha, y el Congreso ha dado luz verde. Ahora bien: Sánchez salió a anunciar que exhumarían los restos del dictador, dando a entender que se producirían de manera casi inminente a principios de verano. Que sepamos, los restos de Franco siguen ahí y se prevé que sea un proceso bastante más complicado de lo que él pensaba.

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