Sánchez, el pavito real

Pedro Sánchez ha hecho de Pedro Sánchez, y ha publicado un libro de autobombo de Pedro Sánchez que no ha escrito Pedro Sánchez, como, por otro lado, comienza a ser habitual. La verdad es que de esta iniciativa, que es un ejercicio a partes iguales de egocentrismo y de oportunismo político calcado a las estrategia de Donald Trump en EEUU, lo más destacable es que Pedro Sánchez no va a respetar a nada ni a nadie. No le han importado lo más mínimo las consecuencias que pudiera tener para la institución que él representa, así como la implicación de la Presidencia del Gobierno en campaña electoral y guerritas personales.

Tampoco le ha importado lo más mínimo involucrar a la Corona, al Rey, a la Jefatura del Estado, en una campaña de legitimación propia y personal. Nadie había llegado tan lejos, la verdad, nadie había decidido implicar al Rey en una campaña electoral. Todo vale, todo vale para un político que puede hacer lo que quiera, porque después los ciudadanos como zombies sin voluntad y agitando el fantasma de la extrema derecha le van a entregar un cheque en blanco.

Pero nadie tiene la culpa, ni en el centro ni en la derecha, de que Sánchez en lo político y lo personal sea objeto de desconfianza, la verdad es que se lo ha ganado a pulso y el último ejemplo ha sido la publicación de este libro Manual de Resistencia. Nadie tiene la culpa tampoco de que lo echaran los suyos de Ferraz por considerarlo en el medio plazo un peligro para la socialdemocracia española, como nadie tiene la culpa de que sean sus compañeros los que, cíclicamente, le recuerden su escasa estatura política.

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