Candilazos

Las plañideras erráticas

Irene Montero
Segundo Sanz

Hay un cuadro en el parisino Museo de Orsay que cultiva con maestría el realismo en la representación de un funeral. La obra Entierro en Ornans (1849), una de las más conocidas del pintor francés Gustave Courbet, inmortaliza en el cortejo a las conocidas como plañideras o lloronas profesionales que existen en los rituales de difuntos desde la Antigüedad. Hoy día estas figuras han evolucionado hasta convertirse en lamentratices de las redes sociales, donde la falsedad y el ridículo ponen de manifiesto la aparatosidad de los quejidos forzados.

Algo que se convierte en problema en la esfera pública cuando los bulos de estas vocetrices son pagados por todos los contribuyentes. Así ocurre con el Ministerio de Irene Montero y sus colaboradoras de Igualdad. Un coven político que ya ha derrapado en más de una ocasión, y más de dos, a la hora de darse golpes en el pecho por supuestas muertes que llamaron de «violencia machista» y que no fueron tales. Un atropello miserable de la presunción de inocencia, a quemarropa, y todo un insulto y una afrenta desde el Gobierno a los más cercanos y allegados del señalado.

No importó lo más mínimo a la feministra en el reciente suceso de Vallecas que las vecinas de la octogenaria dudaran de que el fallecimiento de esta mujer fuera un caso de «violencia de género» y se inclinaran por una «desesperación máxima» por su situación de dependencia -vivía postrada en un sofá- y una decisión pactada con su marido, que primero la apuñaló a ella con resultado de muerte y luego se autoinfligió las cuchilladas, siendo encontrado con pronóstico muy grave. Pues estando el caso bajo la lupa policial y judicial con todas las hipótesis abiertas, no tardó Montero en tirar del uso del condicional para enfundarse el velo y buscar tajada política. «Se investiga un posible caso de violencia de género. La mujer presuntamente asesinada por su marido tenía 82 años y sería la primera víctima mortal de este año. Trabajaremos sin descanso hasta acabar con la violencia machista, para llegar a tiempo. Mi abrazo para su familia», escribió Montero en Twitter. La misma que se rasga las vestiduras defendiendo la eutanasia y los cuidados de personas dependientes.

Su Ministerio, a través de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género que dirige la podemita Victoria Rosell, ya atribuyó dos penas de telediario el pasado abril. Por un lado, al hombre que intentó evitar que su pareja se precipitara al vacío desde una ventana en una vivienda de Valladolid, y por otro, al que fue puesto en libertad en Corbera de Llobregat (Barcelona) por la muerte de la mujer aparecida junto a una riera tras un suicidio o un accidente, según la investigación policial. Desde Igualdad no hubo disculpas ni reparación. Sólo ideología de género. Es más, la pauta es seguir con este llanto errático porque «no se dan datos personales», han contestado a Vox en una pregunta en el Congreso. El culmen de su performance de manipulación.

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