Pablo Iglesias ya no seduce

Pablo Iglesias ya no seduce

Como si se tratara de una película cómica de horror que todos hemos
visto, reaparece en la pantalla política el galán Pablo hiena Iglesias,
convertido en millonario. Ya no enamora su aspecto actual, pues fiel
al carnívoro que fue, reñido con la higiene, resucitó en el revival sin
ducharse, con esa ridícula coleta que cubre su chepa, enmarañada.
Tras un trimestre fuera de escena por tener que atender a la prole, no
tuvo un segundo para acudir al dentista, luciendo la misma barajada
dentadura, cosa incomprensible en un nuevo rico, por fiera que sea.
Las flácidas lorzas exhibidas en su retorno, hablan de un sátrapa en
declive y sujeto a profunda depresión. El que se las daba de machito
Alfa, hoy parece un marron glacé caducado.

Asombró en su regreso, al carecer de aquella convicción que sedujo
a millones de inadaptados en pasados comicios. Dicha grey, reunida
en una plaza donde apenas cupieron ocho mil caras pintadas de lila,
ya no le cree. Hundida la hiena en las encuestas, dejó de ser el líder
de unas tribus subdividas, debido a las muchas purgas de Echenique.
Pero como la hiena aún fía del mal fario del motorizado, así andan
en “Podemos Unidas”, secta rebautizada, según ordenó la portavoza,
que flipa en colores y parienta del susodicho que la embaraza en
cuanto mira al techo. A tales antisistema les falta liquidar la hipoteca
de La Tinaja (1´5 anual, en intereses), chollo que se acoge a la ley de
nuevos millonarios plebeyos firmada por Maduro.

Iglesias, o lo que queda de aquel revolucionario de pacotilla que nos
la dio con queso, ya no convence a nadie para salirse con la suya. No
vale un peine, electoralmente hablando. Desista de votarle el 28-A,
al menos que quiera votar a un cenutrio dispuesto a vender España a
traidores, como hizo Pedro cisne Sánchez, otro pájaro que tal baila y
que, de persistir en sus gansadas, conducirá a nuestra gran Nación
directamente a la ruina. Evite apostar por ineptos, que apenas sueñan
con sí mismos.

Nuestro futuro depende de su voto. Por lo tanto, si no quiere que nos
vayamos a la mierda, vote a políticos responsables, a personas serias
capaces de reactivar la economía y de darle trabajo. Vote a quienes
creen en España, el Rey y la Constitución, y mande a disecar a esa
hiena y ese cisne, que sólo aportarán retroceso a nuestro futuro.

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