A Su Majestad el Rey Mohamed VI de Marruecos

A Su Majestad el Rey Mohamed VI de Marruecos
  • Álvaro de Marichalar y Sáenz de Tejada

Majestad,

Desde el profundo respeto que profeso a la institución de la monarquía que encarna Vuestra Majestad en Marruecos, Os dirijo esta carta ante la profunda preocupación que produce el paulatino deterioro de las relaciones entre nuestros dos países, y con la firme convicción de que la verdad y el respeto mutuo son los únicos cimientos posibles para una convivencia pacífica. En consecuencia, Os sugiero que deis instrucciones a Vuestro Gobierno para detener, de forma inmediata y perpetua, su constante agresión a España.

La gran mayoría del pueblo español y del pueblo marroquí preferimos y buscamos el respeto, la concordia y la leal amistad entre nuestras dos naciones.

Siempre recuerdo las escalas que realicé a lo largo de toda la costa marroquí en 2002, proveniente de Roma con rumbo a Nueva York, navegando en pie y en solitario a bordo de mi pequeña embarcación Numancia. Toda la amistad, el cariño, la ayuda y el ánimo que recibí en cada puerto marroquí de recalada: Tánger, Casablanca, El Jadida, Oualidia, Safi, Esauira, Agadir, Tarfaya… Años antes y después de esa travesía entre Italia y Estados Unidos pasando por Marruecos, también visité Vuestro precioso país en varias ocasiones, sintiéndome siempre bienvenido, lo que me permite conocer, respetar y amar profundamente a Marruecos.

A ese conocimiento directo sobre el terreno se suma una profunda memoria familiar e histórica. Mi abuelo paterno, Luis de Marichalar, Vizconde de Eza, fue una figura clave para la defensa de España: como Ministro de la Guerra impulsó decididamente junto a Millán Astray la efectividad y desarrollo de la Legión Española en 1920. Un año después, durante los trágicos acontecimientos de Annual, intentó por todos los medios evitar aquella catástrofe oponiéndose a las órdenes unilaterales que el monarca Alfonso XIII dio al general Silvestre, saltándose la cadena de mando militar y la autoridad del Ministerio. Tras la tragedia, promovió la verdad ordenando la creación del histórico Expediente Picasso para depurar responsabilidades y asumió con honor la defensa parlamentaria de las instituciones. Conocer esa lección histórica, en la que la falta de visión o la dejación de funciones termina desencadenando graves dramas para los pueblos de España y Marruecos, me otorga un rigor y una responsabilidad añadidos al dirigirme a Vuestra Majestad.

Hoy, España —Ceuta y Melilla— es invadida otra vez mientras miembros de Vuestro Gobierno cuestionan la españolidad de ambas ciudades, lo que constituye un contundente ataque a la soberanía nacional del Reino de España. Melilla y Ceuta son e integran el territorio español desde hace siglos, mucho antes de la configuración de los Estados modernos.

Poner en duda la españolidad de Ceuta y Melilla no solo es un despropósito ridículo, sino que atenta gravemente contra el Derecho Internacional y vulnera los principios más elementales de buena vecindad. Todo esto, Majestad, es un grave error convertido en afrenta sin motivo ni base alguna, que debe ser corregido urgentemente para no romper definitivamente las relaciones entre nuestros dos países.

Marruecos está ejerciendo una peligrosa y estéril provocación que atenta contra la soberanía nacional de España. Por ello, Os pido que ordenéis a los miembros de Vuestro Gobierno que se retracten de inmediato y a Vuestras fuerzas de seguridad que velen por el control riguroso de la frontera con España.

Por su parte, el actual Gobierno español permanece en un vergonzoso silencio y en total dejación de funciones ante esta grave situación. «Gobierna» careciendo de los principios morales básicos, de las necesarias virtudes, del imprescindible honor, de la legitimidad necesaria y del apoyo mayoritario de los españoles. El todavía presidente Sánchez es un chantajista chantajeado, un traidor corrompido y vendido a oscuros intereses ajenos a los legítimos intereses de los españoles. Asimismo, diversos individuos de su partido Socialista están traicionando desde hace décadas los intereses de España en favor de los de Marruecos. Esto está a la vista de todos y Vuestro país obtiene el mayor beneficio de esta lamentable coyuntura.

Desgraciadamente, los españoles no contamos por ahora con los mecanismos institucionales para defendernos del Gobierno que padecemos. Sin embargo, el pueblo español está muy por encima de este Ejecutivo, porque la soberanía de España reside en nosotros. Somos plenamente conscientes de nuestra obligación inalienable de defender con la vida nuestra soberanía nacional, incluidas nuestras ciudades situadas en el norte de África, que son España mucho antes que otras ciudades situadas en la península ibérica en el sur de Europa. La geografía jamás condiciona la soberanía.

Los españoles vamos a defender siempre cada centímetro cuadrado de nuestro suelo patrio, porque es nuestra casa.

Majestad: es urgente detener este rumbo de colisión antes de que sea tarde, para poder seguir siendo buenos vecinos y evitar poner en peligro la Paz.

Las monarquías de España y de Marruecos deben permanecer por encima de los avatares políticos y de las coyunturas gubernamentales del momento. Como máximas representaciones de la continuidad de nuestras Naciones y de la voluntad soberana de nuestros pueblos, las dos Coronas están llamadas a ser el vínculo histórico y la garantía institucional que preserve la concordia y el respeto mutuo entre nuestras naciones.

​Con ese deseo de paz justa, leal y duradera, ruego a Dios que guarde y preserve a Vuestra Majestad.

Álvaro de Marichalar y Sáenz de Tejada
Explorador, historiador y empresario español
Académico de la Real Academia de la Mar

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