Indignidad

Indignidad
  • Rosa Díez

Indignidad:

  1. Cualidad de indigno.
  2. Acción indigna o reprobable.

Indigno:

  1. Que no tiene mérito ni disposición para algo.
  2. Que es inferior a la calidad y mérito de alguien o no corresponde a sus circunstancias.

El entorno terrorista de ETA ha organizado el pasado sábado una marcha a favor de los criminales de la banda que asesinaron cobardemente a 858 de nuestros conciudadanos. Un año más salieron a la calle miles de vascos sin piedad que jalearon a los criminales y humillaron a sus víctimas. Una vez más, las autoridades permitieron el desahogo de los testaferros de ETA. Hasta ahí, todo igual que en ocasiones anteriores.

La novedad de este año es que la manifestación a favor de ETA ha sido apoyada por uno de los partidos que forman en coalición el Gobierno de España (Podemos) y por otro partido (ERC) que ha hecho presidente a Sánchez con su abstención; además han asistido al aquelarre pro terrorista el partido del ya oficialmente diputado okupa Torra y las CUP.

La manifestación de este año pasará a la historia como el primer ejemplo efectivo de indignidad del Gobierno de Sánchez. No es que una esperara demasiado de este gobierno en esta materia, pues bastaría recordar la actitud de Sánchez durante y después del discurso de la portavoz de Bildu en el Congreso de los Diputados para temerse lo peor. Pero Sánchez y sus socios han conseguido sorprenderme por su falta de desparpajo, por sus prisas en poner rápidamente de manifiesto quienes son “de los suyos”. Este descaro por juntarse con la escoria anticipa una legislatura en la que el Gobierno va a hacer gala de colegueo con los enemigos de la democracia y de desprecio a quienes siempre la han defendido.

El hecho de que Podemos haya apoyado la marcha a favor de ETA es un acto de extrema gravedad. Podemos forma parte del Gobierno de España y su presencia en esta marcha a favor de ETA tiene una traducción inmediata e ineludible: el gobierno de España da la razón a los testaferros de ETA, a sus amigos y defensores; el Gobierno de España (no olvidemos que Sánchez no ha desautorizado a Podemos por sumarse al aquelarre pro terrorista) asume el discurso de los testaferros de la banda que sostienen que se están vulnerando los derechos humanos de los asesinos que están en prisión y que proclaman que en España no hay democracia. Es el Gobierno de España quien desfila con Otegi, el jefe de la banda con quien el PSOE negoció la investidura, mientras este exige la vuelta los “exiliados” y “deportados” ( o sea, de los criminales huidos de la justicia) mientras advierte que hay que poner en libertad a los asesinos encarcelados porque eso también es “agenda vasca”, no solo lo que Sánchez ha pactado con el PNV.

Si, es un acto de extrema gravedad en términos democráticos que en España tengamos un Gobierno de coalición entre un tipo que no tiene límites en su ambición de poder y que está decidido a desmantelar las instituciones ( hasta el extremo de haber proclamado en el debate de investidura que la ley por si sola no basta, o de haber decidido nombrar Fiscal General del Estado a quien acaba de dejar de ser Ministra de Justicia y es aún diputada del PSOE) y otro individuo cuyo partido defiende como modelo de Consumo Cuba y como modelo de país Irán o la Venezuela de Maduro.

Si, es un acto de indignidad (reprobable, sin mérito ni disposición para algo) formar gobierno con quien sale a la calle a legitimar a los asesinos de 858 inocentes que fueron acribillados a balazos o destrozados con coches bomba porque estorbaban al modelo de país que defiende el otro socio de Sánchez, Otegi; si, es una indignidad (inferior a la calidad y mérito) haber elegido como socios de gobierno a quienes abrazan en el Congreso a la pistolera de Bildu y salen a la calle para defender la historia de ETA.

Vienen tiempos malos para la gente templada que solo aspira a lo fundamental en cualquier sociedad democrática: tener un gobierno que respete sus derechos aunque no forme parte de la secta que lo ha aupado al poder.

Vienen tiempos duros para quienes creyeron que lo conquistado en el año 1978 (libertad e igualdad,  derechos de ciudadanía), no sería puesto en riesgo por ninguna fuerza política democrática.

Vienen tiempos oscuros para quienes no renunciamos a defender la tercera España, que es la de la inmensa mayoría de españoles, que es transversal porque es ciudadana, que es transversal porque es democrática, que no excluye a ningún demócrata, que no quiere levantar fronteras entre españoles, que se niega a cavar zanjas que nos separen a quienes somos iguales porque somos ciudadanos, que no defiende otra patria que aquella que nos hace libres e iguales, la España constitucional, la España del 78.

Precisamente porque el gobierno de extrema izquierda que se ha formado en España ha empezado, aún en el tiempo de descuento, a señalar quienes son “de los suyos” y se ha ido a la calle con los enemigos mortales de la democracia, debemos demostrar que la mayoría de españoles sabemos practicarla virtud de la paciencia. Paciencia y persistencia; paciencia y resistencia; paciencia y unidad; paciencia y memoria. Mucha paciencia, mucha tenacidad, mucha memoria, mucha unión, mucha y buena democracia. Ese es mi  compromiso para el año que acaba de iniciarse. ¿Quién se apunta?

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