Un adivino o un pelota charlatán

Un adivino o un pelota charlatán

No menos de docena y media de encuestas, realizadas por todo el abanico de institutos sociológicos con trabajo de campo posterior al triste affaire.

Maricarmen, muestran con una inusual homogeneidad que la intención de voto de PP y Vox está rondando el 50%, y que ese porcentaje se traduce en una horquilla de entre 190 y 205 escaños.

Pero para dar valor a ese ingente trabajo, y extraer el verdadero sentido a sus conclusiones, ha sido imprescindible que viniera Iván Redondo a explicarnos lo que de verdad significan todos esos datos y lo que de verdad va a pasar el día 29 de noviembre.

Eso sí, sin acritud, porque no se trata de desvalorar el trabajo de nadie, sino de mostrar con toda la humildad que él es el único auspice que sabe leer el vuelo de las aves y el único auspice que desentraña sus vísceras.

Pero con la altísima consideración que nos merece, entenderá que también hagamos cuestionamiento a su aportación hermenéutica, que es, por cierto, la única que él hace.

Porque Iván no hace encuestas, ni trabaja estadísticamente los datos, sino que se limita a explicarnos que las cosas no son lo que parece que son… ¡E incluso que ni siquiera son lo que son!

La primera de las trampas está en los simples datos de los que parte, considerando así como la mejor fuente los números del CIS, que entiende que antes de la cocina de Tezanos son completamente fiables.

Y, sin embargo, esa fiabilidad no existe, ya que son datos tomados con muestras interesadamente desequilibradas, como, por ejemplo, en el escoramiento a la izquierda en el recuerdo de voto.

Claro, así construye la primera falacia, sobre la que apoya el resto del análisis; y que le permite decir que, por ejemplo, PP y PSOE están técnicamente empatados en 29 provincias en las que, en muchas de ellas, los populares han sacado más de 15 puntos de ventaja en las elecciones autonómicas celebradas en los últimos diez meses. Vamos, que van a votar eufóricamente a Sánchez, quienes hace nada quemaron en las urnas a sus ministras.

Una segunda impropiedad es cotejar los datos reales de otros comicios con los pronósticos que se habían hecho, pero echando mano únicamente de las referencias antiguas que son favorables a la izquierda, y, en concreto, las de las generales de 2023.

Como si nada hubiera pasado desde entonces (amnistía, mentiras, inflación, corrupción o Ceuta) y como si previsiones y comportamientos pasados tuvieran obligatoriamente que repetirse.

A partir de ahí analiza Redondo lo que van a hacer los votantes: tendencias de cambio de voto en función de lo que ya ha pasado y de lo que va a pasar en la campaña. En este punto la subjetividad es ya flagrante: Sánchez y el PSOE lo van a hacer todo bien y Feijóo y el PP, todo mal.

Empieza por decir que la convocatoria tiene todo el criterio (coherencia por no sacar los decretos de vivienda) y que Sánchez lo ha hecho sin electoralismo y pensando en España. Se le olvida explicar a Iván si había coherencia y si ese criterio valía cuando perdía otras votaciones mucho más relevantes o ni llegaba a presentar presupuestos.

Para Redondo, el PP no ha encontrado el carril de la campaña, cuando, sin embargo, estamos viendo todos los días que ese carril es tan ancho y tan profundo que es imposible abarcarlo.

Y da igual el tema que sea, los telediarios se abren todos los días con un escándalo de la gestión y de la impostura del Gobierno y del partido, ya sea en Ceuta, en la corrupción, en las cloacas o hasta en el trampantojo de la vivienda.

Los populares, y no digamos Vox, pueden echar mano de cualquier tema para zaherir al sanchismo, mientras que en el PSOE están como locos buscando dónde anclar la campaña: ayer vivienda, hoy salarios, mañana pensiones…

Será objetivamente más fácil, querido Iván, que los españoles compren la enmienda a la totalidad de todo lo que ha estropeado Sánchez, que no que éste les convenza de que la culpa es de la derecha, porque siempre lo harán peor que él. Y es que eso del fallo del sistema y que la gente quiere pagar impuestos para buscar la protección del Estado te ha quedado un poco cojo.

En definitiva, que empieza con una verborrea medio convincente que atrapa tu atención, pero a poco se va desinflando y te va creando dudas con tanta iluminación; sobre todo cuando piensas en cómo es posible que los demás no hayan caído en que hay 52 circunscripciones, que hay votos indecisos o que las tendencias pueden cambiar.

Al final te das cuenta de que es un bocachancla asustaviejas que se inventa los presupuestos, se equivoca en los supuestos y te termina dejando traspuesto con unas conclusiones llenas de voluntarismo. ¡Qué es lo que Sánchez quiere oír y para lo que ha echado otra vez mano de él!

Lo último en Opinión

Últimas noticias