El final del verano llegó y tú no partirás

El final del verano llegó y tú no partirás

Contradictoria paradoja la de la canción del Dúo Dinámico, ‘El final del verano’, cuando dice "el final del verano llego, y tu partirás”. Porque si efectivamente el final del verano llegó, Pedro Sánchez, “presidente por accidente”, no ha partido. Lo tenemos aquí, vagando en errores, flotando en constantes contradicciones, obstinado desde su necedad en el mal gobernar de España con el único pilar de quienes solo buscan la demolición de nuestra vetusta nación. Necia obstinación el propósito de exhumar los restos de Franco, remover huesos y odios ya superados. Libre de opinar, como no puede ser de otra forma, quien lo defienda. Engañado e ingenuo quien considere que se trata de un hábil medio legal para su proceder. “Real Decreto”, medio para aprobar normas de “extraordinaria y urgente necesidad” convertido en blasón de odio, de “sobresaliente y perentoria inquina”. Despertar odios para instituir su cementerio civil, y éste hasta una nueva ocurrencia.

Quizá eliminar la paga extra, los pantanos, la Seguridad Social y la clase media, hasta dejar España sin la más mínima connotación franquista. Necia obstinación poniendo a su ministra de Justicia a los pies de los caballos, dejando al juez Llarena ante los impúdicos y cobardes dardos del soberanismo catalán, de sus socios, teniendo que actuar como funambulista principiante sin tener en cuenta que no es él, sino todos los españoles, los que se juegan no su futuro, sino un ya desconcertante presente. Necia obstinación la que realiza con el problema más importante, difícil y desconcertante. Problema que romperá las estructuras de la Europa de las instituciones, llena de intereses y podrida en mercaderes. La inmigración ilegal. Rápidas serán quienes me acusarán de xenófobo, racista o parecidas “lisonjas”. Nada más lejos de la realidad. Se trata de atajar y solucionar un problema social, cultural y de seguridad. Los movimientos migratorios son historia del hombre y han aportado progreso y desarrollo. Hoy son el fin de la identidad y de la propia historia pues sajan cuan bisturí los valores culturales y de convivencia de las naciones de la vieja Europa.

Nos topamos con la “doctrina” falsa y progre del multiculturalismo que frente a lo que nos tratan de vender, frena la integración de los inmigrantes ya que impide la incorporación de estos, provocando una sociedad fraccionada en diferentes grupos raciales y religiosos enfrentados y aislados unos de otros y todos en guerra contra Occidente. Actúan al margen del Estado y de sus leyes. Propaganda progre donde ese multiculturalismo, y desde lo políticamente correcto, distingue entre quienes son los oprimidos, los inmigrantes, y los opresores, aquellos que en su casa tienen la “mala” práctica de pedir respeto, miramiento y deferencia a su historia y sus costumbres. Aventurado y peligroso sembrar la semilla del “victimismo” transmitiendo con ello al inmigrante esa victimización que le supone una superioridad moral que le arroga todo tipo de derechos sin conciencia de obligaciones.

Perversa utilización del lenguaje que se aprovecha de la “ingenuidad” del individuo, vendiendo una “sociedad plural” cuando lo que se pretende es crear una “comunidad tribal” que deshaga nuestra sociedad occidental libre, próspera y desarrollada. Necia obstinación, actuando de manera distinta con el Aquarius y con los centenares de inmigrantes que cruzan nuestra frontera. Sin atajar el problema, ni una sola medida de coacción contra Marruecos, contra Túnez, ni presiones a Francia, con costa también en el Mediterráneo. Salvini, el “Grupo de Visegrado” o el partido de derecha Alternativa por Alemania son culpables. Sánchez sigue desde su necedad en la obstinación más absoluta. El final del verano llegó, pero él no partirá. Porque como bien afirmó Baltasar Gracián, escritor y filósofo español: “Todos los necios son obstinados y todos los obstinados son necios”.

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