¿La escolta del Rey? No, la escolta de Pablo Iglesias

¿La escolta del Rey? No, la escolta de Pablo Iglesias

No deja de resultar llamativo cómo presenta Pablo Iglesias su traslado desde el piso herencia de su tía-abuela en Vallecas hasta su casoplón de lujo en Galapagar, pasando antes por otro chalé en Rivas. Al líder comunista le gusta hablar de una “casa grande” y de “vivir en el campo”. Cuando uno le escucha decir estas cosas, viene a la imaginación un paisaje bucólico y un estilo de vida estoico, de novela pastoril, que –como ya sabemos– en nada se corresponde con su real estándar de vida.

La Guardia Civil, siguiendo órdenes de sus superiores, ha cubierto a toda prisa siete plazas que han quedado vacantes en el municipio de Galapagar, junto a otras 11 más en la vecina Villalba, que es la zona más cercana desde la que se han de enviar refuerzos en caso de urgencia. ¿Por qué suceden estas bajas? Porque la prioridad que tienen marcada los agentes de la Benemérita destinados en la comarca es la de proteger el chalé de lujo de Iglesias; un casoplón que por sistema ya siempre cuenta con presencia de efectivos. Y tan pronto se producen bajas entre los agentes destinados en Galapagar, la orden es cubrirlas. El caso es que las bajas se producen con cierta frecuencia, porque la máxima vocación de un guardia civil no es la de guardaespaldas, estático y de urbanización de lujo, en una zona que no anda precisamente sobrada de efectivos.

Con esta máxima protección que recibe Iglesias se vive un fuerte agravio comparativo. Otros líderes –políticos o de la sociedad civil– ni de lejos gozan de un trato así. En Cataluña, ahora mismo, estamos viendo trabajar a jueces sin cobertura ni protección en contextos de gran hostilidad. En los peores momentos de ETA, en situaciones de riesgo próximo de asesinato, los representantes de los partidos democráticos tampoco tuvieron un apoyo de semejante dimensión. Por no hablar de que las sedes que hoy en día están siendo atacadas son las de VOX, las del PP y las de Ciudadanos, que están sin cobertura alguna. Al margen de que el miedo es libre, la noticia de hoy de OKDIARIO es una prueba más –por si hiciera falta– de la nube de privilegios dentro de la que Pablo Iglesias ha querido aislarse.

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