Condenamos la violencia en Ferraz y también la desproporción de las cargas de Marlaska

Condenamos la violencia en Ferraz y también la desproporción de las cargas de Marlaska

Vamos a dejar las cosas claras: la violencia desatada por grupos de alborotadores profesionales contra la Policía durante las concentraciones frente a la sede socialista de Ferraz merece la mayor de las condenas. Pero los intentos de confundir la parte con el todo de la izquierda responden a una estrategia indigna de estigmatización de la inmensa mayoría de personas que ejerce pacíficamente su derecho a manifestarse. Es más: empiezan a resultar más que cuestionables algunas de las cargas policiales de los antidisturbios UIP. Y la pregunta es evidente: ¿Quién da la orden política de ejecutar un polémico «cierre de jaula» en la zona ascendente de la calle Marqués de Urquijo hacia Princesa? Se trata de una táctica habitual para cazar a cabecillas y detenerles, pero los agentes del cierre terminaron golpeando con sus defensas a los jóvenes que huían. «No tiene ningún sentido como actuación», explican fuentes policiales.

Insistimos: algunas de las actuaciones de los agentes de la UIP, ordenadas obviamente por los responsables políticos del Ministerio del Interior, están resultando desproporcionadas. No lo dice OKDIARIO, que conste, sino los propios agentes, que saben bien lo que tienen que hacer cuando se detecta a los cabecillas de una algarada callejera: aplicar un «cierre de jaula». Pues bien, son los propios policías quienes han detectado una serie de irregularidades flagrantes a la hora de ejecutar esa misma técnica.

Anteriores responsables de la UIP no ocultan su indignación y hasta vergüenza por lo que están viendo en Ferraz estos días y no dudan en considerar que las cargas están siendo desproporcionadas. Parece evidente que bajo el pretexto falso de que la extrema derecha está monopolizando las concentraciones frente a Ferraz y bajo el supuesto también falso de que todos los asistentes son violentos, el Ministerio del Interior ha ordenado a los agentes responder de una manera que, por decirlo suavemente, dista mucho de la exhibida durante los violentos incidentes registrados en las calles de Barcelona -convertida en una pira incendiaria- en 2019. Entonces, las órdenes fueron resistir a toda costa y no intervenir. Lo contrario que ahora.

 

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