Opinión

El asalto a la propiedad privada

El asalto a la propiedad privada

Vivimos momentos oscuros, cuyo último episodio, penúltimo, seguramente, es el asalto a la propiedad privada que se quiere perpetrar con el ataque que está sufriendo la empresa propietaria del inmueble donde residía Maricarmen Abascal, sin soporte legal durante los últimos casi veinte años.

En lugar de analizar los motivos jurídicos, las propuestas de la empresa, que la otra parte rechazó, y la defensa necesaria de la propiedad privada como uno de los pilares del Estado de Derecho, se ataca a una empresa por defender su propiedad, se la persigue y se trata de acabar con su existencia.

Todo ello, aderezado con la demagogia de querer hacer ver que son malvados por no permitir que una anciana de ochenta y siete años continúe viviendo allí. No es cierto: por supuesto que no es deseable que ninguna persona se vea en condiciones desfavorables como la de perder una vivienda por no pagar una hipoteca o tener que dejar un piso alquilado porque no puede pagar una renta. Ahora bien, eso no permite atacar a la propiedad privada, porque ha sido conseguida con el esfuerzo, el trabajo y el ahorro de sus propietarios, que se levantan cada mañana, trabajan duro, pagan sus impuestos y han invertido en un activo para que les dé una rentabilidad, bien para poder completar su retribución mensual, bien para poder pagar unos buenos estudios a sus hijos, bien para poder sufragar el coste de la atención que necesiten sus mayores, bien para tener un complemento de cara a su jubilación, bien para tener unos ahorros para lo que consideren pertinente. Soluciones para personas en una situación precaria ante la pérdida de la vivienda en la que habitan -propia o alquilada- hay muchas y los servicios sociales de las administraciones tienen esa labor. Sin embargo, no se puede pretender que se expropie la propiedad de un particular para cedérsela gratuitamente a un tercero, al menos en el disfrute, porque quiera vivir en un lugar determinado.

Lo que no es admisible es que se ponga en riesgo la propiedad privada en España, como se pretende, ni que se acose a dicha empresa, hasta llegar a difundir imágenes de los socios, de sus familias y pedir que nadie contrate con ellos. Eso es inadmisible. En primer lugar, la propiedad privada es sagrada. En segundo lugar, no se puede atacar profesional y personalmente a unas personas que están ejerciendo su derecho. En tercer lugar, quienes atacan no se paran a pensar que si hunden a esta empresa, sus trabajadores se quedarán sin su puesto de trabajo, lo cual es fomentar la precariedad que los atacantes dicen combatir. Hasta el detalle de enviarles una caja llena de cucarachas es tenebroso. No se veía tal cosa desde la cabeza de caballo que aparecía en El Padrino.

Todas las situaciones personales desfavorables no son agradables, pero ello no da patente de corso para atacar la propiedad privada y a la vida personal y profesional de los propietarios, cuando han mostrado la mejor voluntad ante este caso, pese a sólo recibir 200 euros de renta por un piso de un elevado precio al estar en una de las mejores zonas de Madrid.

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