Carta a los Reyes Magos de una Administradora única provisional de RTVE

Carta a los Reyes Magos de una Administradora única provisional de RTVE
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¿Qué puede pedir una administradora única de RTVE a los Reyes Magos de Oriente para este año 2019? En una respuesta rápida diría que nada, que lo tiene todo y que su cargo es más de lo que nunca soñó. Diría, además, que no se merece más regalos, que –a lo mejor–ni siquiera cree en Sus Majestades y que su desabrida actitud y su escuálido balance de gestión no son dignos de más premios ni concesiones navideñas. Sin embargo, en una respuesta más meditada, creo que una administradora única de RTVE debería pedir al año que el concurso público para la elección del nuevo Consejo de Administración no se eternice, no encalle o no se demore de una forma indeseable, prolongando una situación de provisionalidad muy negativa e inconveniente. No depende de ella, pero puede –sin duda– reclamarlo con alguna sinceridad e influencia en cualquier oportunidad.

Debería pedir en su mágica carta una disposición y asesoramiento distinto para encarar sin fanatismo y soberbia sus compromisos y obligaciones parlamentarias más básicas. Un pequeño prontuario de formas, principios, respetos y cumplimientos que tal vez no estaba incluido en el botiquín de primeras purgas y represalias urgentes que le dieron cuando tomó posesión. Debería pedir con ahínco más público para la pública. Un cortafuego efectivo que evite el descontrol en la fuga de los espectadores, los bajos niveles de calidad informativa y un descrédito progresivo por la manipulación. Debería pedir una linterna, una vela, un foco, un reflector o una farola –lo que prefiera– para arrojar alguna luz en una cuestionada sociedad patrimonial o en un falso currículum, así como para practicar la transparencia como un deber público esencial y para asumir una responsabilidad que nunca se debe diluir, sortear o burlar sino afrontar.

Podría pedir una dosis de auténtica independencia –no de boquilla– para no avalar nunca el sectarismo en los servicios informativos de RTVE, para no rodearse jamás de pseudo profesionales que lastran y embadurnan su tarea o para generar algún consenso elemental y no sumiso sobre sus decisiones. Podría, incluso, pedir un perdón espontáneo a las víctimas de su purga profesional, de sus insultos, de sus desvaríos, de su sectarismo o de su peor estilo.

Tal vez los Reyes Magos, sin embargo, sean los que no puedan, aunque quieran, atender una demanda tan ambiciosa e ingenua como la de esa hipotética carta. Para que los deseos se cumplan, hay que creer firmemente en ellos. En su primera comparecencia parlamentaria el pasado mes de septiembre, una administradora única de RTVE dijo que vamos a perseguir un sueño y vamos a conseguir que Radiotelevisión Española sea independiente y plural. Desde entonces, lo único que ha perseguido, con saña, es a los que no piensan como ella y, fatalmente, RTVE ha renunciado a la pluralidad y a la independencia. 

Ramón Moreno es portavoz del PP en la Comisión de Control Parlamentario sobre RTVE.

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