La ves paseando por el campo y es un endemismo vegetal de la Cordillera Cantábrica: es una especie vulnerable
La Centaurium somedanum, conocida como Centaurea de Somiedo, representa uno de los endemismos más exclusivos de la geografía española.
Sin embargo, la supervivencia de esta pequeña flor rosada depende de la extrema fragilidad de su hábitat natural, que actualmente la sitúa en un estado de vulnerabilidad.
La Centaura de Somiedo, un endemismo exclusivo de la montaña cantábrica en estado vulnerable
La Centaurea de Somiedo destaca como una planta herbácea perenne de porte modesto, que apenas alcanza entre 3 y 10 centímetros de altura. Sus flores, de un vibrante color rosado-púrpura, brotan entre los meses de julio y septiembre, convirtiéndose en un espectáculo visual efímero para quienes recorren las zonas calcáreas del norte peninsular.
Según los registros de instituciones como el Jardín Botánico Atlántico y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), esta especie solo crece en enclaves muy específicos de la Cordillera Cantábrica, principalmente en los municipios asturianos de Somiedo, Teverga, Belmonte de Miranda y Grado, además del norte de León, en Cabrillanes.
A diferencia de otras plantas más comunes, la Centaurium somedanum muestra una especialización asombrosa. Los botánicos la definen como una especie especialista de fuentes carbonatadas, un ecosistema dominado por musgos donde el agua rica en carbonatos fluye constantemente.
El MITECO la incluye en su Atlas de Flora Amenazada, señalando que sus poblaciones son escasas, con un tamaño medio de apenas 285 individuos, y se encuentran altamente fragmentadas.
Qué hace tan especial al hábitat de la Centaurium somedanum
La supervivencia de esta especie depende directamente de la existencia de travertinos y tremedales alcalinos. Estos medios húmedos, donde el pH del agua supera habitualmente el valor de 7.8, funcionan como refugios biológicos únicos.
La planta prefiere suelos muy pobres en nitrógeno y no soporta la sombra, buscando siempre la luz directa en los taludes donde el agua circula pura y fría.
Un aspecto fascinante de su biología es la producción de semillas diminutas, con un diámetro inferior a los 0.5 milímetros. Estas semillas poseen una cubierta reticulada que facilita su dispersión mediante el viento y las corrientes de agua, una adaptación similar a la que presentan algunas orquídeas.
A pesar de esta capacidad de dispersión, la alteración de los cursos de agua naturales pone en jaque la estabilidad de sus poblaciones, que presentan una fuerte variabilidad interanual debido a su ciclo de vida corto.
Amenazas y planes de conservación para este endemismo de la Cordillera Cantábrica
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica a la Centaurea de Somiedo como una especie «Vulnerable» (VU), con una tendencia poblacional decreciente.
Las principales amenazas provienen de la actividad humana. Las captaciones de agua para uso ganadero y las obras de acondicionamiento de carreteras destruyen directamente los sensibles travertinos donde vive. El pastoreo intensivo y los cambios en el sistema hídrico de las surgencias aceleran la desaparición de sus colonias más pequeñas.
Para evitar que pase a estar en peligro de extinción, diversas instituciones aplican medidas urgentes. El Catálogo Español de Especies Amenazadas otorga protección legal a la planta, mientras que los gobiernos de Asturias y Castilla y León aplican decretos específicos para su salvaguarda.
Actualmente, los bancos de germoplasma del Jardín Botánico Atlántico de Gijón y del Centro Hispano-Luso de Investigaciones Agrarias (CIALE) de la Universidad de Salamanca custodian muestras de semillas de todas las poblaciones conocidas.
Estas reservas genéticas resultan vitales para futuros proyectos de reintroducción y garantizan que este endemismo vegetal no desaparezca.
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