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Parece una flor preciosa, pero es una de las peores especies invasoras que vive en los ríos de España desde los 80

Especies invasoras
Jacinto de agua.
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

A pesar de la la innegable belleza del jacinto de agua (Eichhornia crassipes), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la considera una de las 100 especies invasoras más peligrosas no sólo en España, sino en todo el mundo. Cada fruto contiene unas 400 semillas, lo que le permite duplicar su población en apenas cuatro días. De hecho, una única planta es suficiente para invadir un lago, con consecuencias catastróficas al formar un denso tapiz sobre la superficie del agua que dificulta el intercambio de oxígeno con la atmósfera e impide el paso de la luz. Además, su crecimiento elimina la vegetación acuática autóctona, incapaz de competir con esta especie.

Como ha ocurrido con otras especies invasoras, el jacinto de agua, originario de la Cuenca Amazónica, fue introducido en España para uso ornamental en estanques y acuarios. El primer lugar en el que se tuvo constancia de esta planta fue en la provincia de Alicante en el año 1988. Posteriormente, en 1994 se detectó en Castellón, en 2011 en lagunas de agua dulce dentro del Parque Natural del Delta del Ebro y en 2004 comenzó la invasión del río Guadiana.

Una de las especies invasoras más peligrosas de España

«Es una especie de origen amazónico que se ha extendido por gran parte de la región templada y tropical. En muchos casos su introducción es accidental provocado por su cultivo como ornamental o asociada a cultivos acuáticos como el arroz. Es una especie muy invasora que rapidamente coloniza todo el medio provoca impidiendo el paso de luz y compitiendo con las especies acuáticas autóctonas.

Es un problema tanto para los pescadores deportivos como profesionales que no pueden utilizar embarcaciones a motor. Además se han descrito daños en instalaciones hidroeléctricas. Algunos métodos de control que utilizan maquinarias pesadas provocan efectos tan graves como la invasión de la especie. En España aparece en diversos puntos del litoral mediterráneo y sur, siendo ya un problema grave en la cuenca del Guadiana», explica el Ministerio de Medio Ambiente.

En el año 2004, la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) localizó un foco en el río Guadiana y, poco después había invadido extensas zonas del río en los alrededores del puente de la localidad de Medellín. Un año más tarde se había extendido por amplias zonas del río Guadiana, tapizándolo a lo largo de 75 km. La CHG extrajo del río grandes cantidades de planta, llegando a las 2.000 toneladas al día. Sin embargo, no se pudo eliminar por completo debido a la rápida dispersión de la especie y a la posibilidad de que queden plantas escondidas entre la vegetación de las orillas, además de la presencia en el río de grandes cantidades de semillas, que si se dan las condiciones adecuadas pueden llegar a germinar.

La planta presenta un carácter invasor muy agresivo, colonizando rápidamente todo el medio que le resulta favorable. Sin embargo, las poblaciones pueden fluctuar notablemente de un año para otro, en función del nivel hídrico o de las temperaturas invernales. Entre estos factores destaca la importancia que tiene la presencia de un alto contenido de nutrientes en las aguas y lodos, como en el caso del Guadiana, especialmente en su tramo extremeño. Esta abundancia de nutrientes es la base del alimento de esta especie invasora, lo que complica su erradicación si no se actúa reduciendo a la larga la presencia de nutrientes en el río.

Por otro lado, actúa como una «bomba de agua»; cuanto mayor es la tasa de evapotranspiración y mayor el caudal que bombea a la atmósfera, mayor es la cantidad de nutrientes y de alimento del que dispone para su crecimiento y propagación. En el caso de Guadiana, además, la falta de una vegetación de ribera suficiente, que actúe reteniendo nutrientes y sombreando las aguas, agrava el problema, que tiene su principal origen en una agricultura intensiva de regadío en los márgenes del río.

Medidas de actuación

Dentro del conjunto de numerosas actuaciones que engloban los proyectos de restauración hidrológico-forestal, destaca la implantación y fomento vegetación natural de ribera. El objeto de esta acción es la creación de una cobertura vegetal que contribuya a la mejora ecológica de los márgenes, frenar procesos erosivos y reducir el aporte de nutrientes a los cauces gracias a la función de filtros biológicos que ejerce la vegetación de ribera. Asimismo, los expertos también están trabajando en la creeación de zonas de sombreo mediante implantación de bosquetes de vegetación arbórea en los márgenes de los cauces, con objeto de prevenir la generación de grandes incrementos de temperatura del agua originados por la insolación.

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