No hay que dramatizar aún, pero los pescadores gallegos encienden las alarmas ante la escasez de pulpos en aguas del mar Cantábrico
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En Galicia sucede algo curioso, y es que el pulpo escasea en el mar, pero no falta en las subastas, y esa contradicción tiene en alerta al sector pesquero. Los marineros hablan de una campaña rara, notan menos pulpos al salir a faenar, pero los puertos siguen vendiendo cantidades que no cuadran con esa sensación de escasez.
Lo que lleva a preguntarse si se trata de un bache puntual o de un problema más de fondo, y la respuesta depende de un dato clave, y es en qué zona exacta de la costa gallega se esté pescando.
Por qué falta pulpo en el mar Cantábrico
El verano de 2026 está dejando un panorama desconcertante en el litoral gallego tras la apertura de la veda del cefalópodo el pasado 1 de julio. A pesar de que la flota percibe menor presencia de ejemplares en el agua respecto a la campaña anterior, la plataforma oficial Pesca de Galicia evidencia una paradoja: las lonjas gallegas siguen subastando grandes cantidades y mantienen una facturación elevada, aunque la tendencia interanual proyecta una caída estructural a largo plazo, con la producción cayendo de los 3,19 millones de kilos de 2016 a apenas 1,23 millones en 2025.
La explicación a este desajuste responde a dinámicas comerciales y meteorológicas combinadas. La fuerte presencia de pulpo importado (de Marruecos, Mauritania, Reino Unido, Irlanda y Francia) suple buena parte de la demanda en los mercados.
Además, el arranque de campaña estuvo marcado por fuertes vientos de nordés que dificultaron la faena de los naseiros, tras una veda biológica de solo dos meses que cofradías como la de Cambados consideran insuficiente frente a los tres meses acordados el ejercicio anterior.
¿Hay riesgo real para los pulpos de Galicia?
José Antonio Pérez, presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Galicia y patrón mayor de Ribeira, confirma que los datos ratifican una bajada en las capturas respecto al año anterior, en parte por la veda más corta y por un invierno de fuertes temporales que impidió el desarrollo del pulpo en la costa exterior.
Pérez traslada además su inquietud por el hecho de que la flota esté capturando en las rías ejemplares con hueva, y advierte de que si el descanso biológico no coincide con la desova real del animal, podría perjudicarse a las campañas de los años siguientes.
Miguel Salvande, técnico de la Consejería de Mar del Gobierno gallego, aporta un matiz geográfico esencial: no existe un descenso global homogéneo en todo el litoral gallego, sino una diferencia clara entre dos zonas.
De Finisterre hacia el norte, en el Cantábrico, sí se observan descensos marcados en la producción. De Finisterre hacia el sur, en las Rías Bajas, la producción se mantiene en promedios habituales para una especie de ciclo biológico corto que ya de por sí experimenta oscilaciones interanuales.
Cómo influye el afloramiento de las Rías Bajas frente al calentamiento del Cantábrico
El afloramiento costero de las Rías Bajas actúa como un escudo térmico natural que protege temporalmente a esa zona de Galicia, a diferencia de lo que ocurre en el mar Cantábrico, donde el agua queda atrapada y se calienta con más rapidez.
Durante la primavera y el verano, los vientos del nordeste soplan con fuerza sobre la costa atlántica gallega. Ese arrastre del viento, combinado con la rotación de la Tierra, desplaza el agua superficial templada hacia mar abierto.
Para sustituirla, ascienden masas de agua profunda, fría (entre 11 y 13 grados) y extremadamente rica en nutrientes, que fertilizan las rías y disparan la producción de fitoplancton, la base alimenticia del pulpo y el mejillón.
El Cantábrico, en cambio, carece de un sistema de afloramiento tan potente. En verano, el sol calienta la capa superficial del agua y, al no haber vientos que la desplacen, esa capa cálida se queda estancada sin mezclarse con la fría del fondo, lo que bloquea la subida de nutrientes y empobrece la cadena alimenticia.
Al superar los límites de temperatura que tolera, el pulpo del Cantábrico termina huyendo hacia zonas más profundas o migrando hacia el norte de Europa.