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Ni se te ocurra poner esta planta trepadora en tu jardín: es tremendamente invasiva y se puede convertir en una plaga

Planta, flora, curiosidades
Glicinas. Foto: Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0 / Giles Laurent
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

La glicinia deslumbra por sus racimos colgantes y su espectacular floración, pero también puede convertirse en un problema en algunos jardines. Esta planta trepadora destaca por su crecimiento muy vigoroso y necesita espacio, podas regulares y un soporte resistente para desarrollarse correctamente.

Conocer sus características antes de plantarla ayuda a evitar que termine dominando otras especies del jardín.

La glicinia, una trepadora ornamental de crecimiento muy vigoroso

La glicinia o Wisteria pertenece a un género de plantas trepadoras muy apreciadas por sus racimos de flores violetas, blancas o rosadas, que aparecen durante la primavera y aportan un gran valor ornamental a pérgolas, fachadas y jardines.

Sin embargo, su rápido crecimiento exige ciertos cuidados. Esta planta necesita espacio suficiente para desarrollarse, además de podas periódicas y un soporte robusto capaz de sostener el peso que alcanza con el paso de los años.

Sus tallos leñosos se enrollan alrededor de las estructuras sobre las que crece y adquieren una gran resistencia a medida que la planta madura.

¿Por qué la glicinia puede convertirse en un problema?

Las variedades asiáticas, especialmente Wisteria sinensis y Wisteria floribunda, destacan por su crecimiento especialmente vigoroso.

Según recoge El Mueble, si no se mantienen bajo control pueden extenderse sobre árboles y otras plantas, dificultando su desarrollo e incluso llegando a dañarlos por la presión que ejercen sus tallos.

Estos son algunos de los aspectos que conviene tener en cuenta antes de plantarla:

  • Presenta un crecimiento muy rápido cuando encuentra condiciones favorables.
  • Puede cubrir árboles, pérgolas y otras estructuras del jardín.
  • Sus tallos leñosos adquieren gran fuerza con el paso del tiempo.
  • Necesita podas frecuentes para controlar su tamaño.
  • Requiere soportes resistentes capaces de soportar su peso cuando alcanza la madurez.

¿Cómo controlar la glicinia si ya está plantada?

Tener una glicinia en el jardín no implica necesariamente tener que eliminarla. La clave está en realizar un mantenimiento adecuado para controlar su desarrollo y evitar que invada el espacio disponible.

Verdecora recomienda prestar especial atención a estos cuidados:

  • Realizar una poda de formación durante los primeros años.
  • Llevar a cabo podas de mantenimiento para controlar el crecimiento.
  • Instalar un soporte sólido que resista el peso de la planta adulta.
  • Guiar los nuevos brotes para favorecer un crecimiento ordenado.
  • Reservar espacio suficiente para que pueda desarrollarse correctamente.

Con estos cuidados, la glicinia puede mantenerse en buenas condiciones y conservar su valor ornamental sin afectar al resto del jardín.

¿Qué otras plantas conviene evitar en jardines domésticos?

La glicinia no es la única especie que requiere precaución. Algunas plantas ornamentales también destacan por su toxicidad y pueden representar un riesgo en jardines donde conviven niños o mascotas.

Entre las especies que conviene conocer se encuentran la madreselva japonesa, la celandina menor, la belladonna, la hiedra inglesa, la dedalera y el acónito monástico.

Una planta atractiva puede parecer una buena elección a corto plazo, pero sus características de crecimiento y las necesidades de mantenimiento pueden condicionar su evolución con el paso del tiempo.

Informarse antes de plantarla permite elegir la especie más adecuada para cada espacio y disfrutar de un jardín equilibrado y fácil de cuidar.

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