Las hortensias son ideales, pero hay una opción mejor: la planta exterior con flores recomendada para poner en tu jardín en Asturias
Asturias presume de una flora exuberante gracias a su humedad constante y temperaturas moderadas. Aunque las hortensias dominan el paisaje cantábrico, la cala surge como una alternativa sofisticada y resistente.
Esta especie no solo aporta elegancia, sino que garantiza una floración prolongada desde la primavera hasta el otoño, adaptándose magistralmente a las condiciones específicas de los jardines del norte peninsular.
¿Por qué el lirio de agua es la alternativa perfecta a la hortensia para el clima asturiano?
El lirio de agua, conocido científicamente como Zantedeschia aethiopica o simplemente cala, destaca por una sencillez decorativa que supera a muchas especies tradicionales.
Esta planta florece de forma ininterrumpida desde la primavera hasta bien entrado octubre. Esta característica la convierte en una opción estupenda para quienes buscan un jardín colorido durante más de seis meses al año.
Además de su versión blanca clásica, la cala ofrece una paleta cromática sorprendente que incluye tonos naranjas, amarillos, rosas y burdeos. Esta versatilidad permite diseñar espacios exteriores con contrastes. Por otro lado, su origen sudafricano le otorga una robustez especial.
Sin embargo, en climas como el asturiano, la planta encuentra un entorno ideal debido a la alta humedad ambiental que requiere para su desarrollo óptimo.
¿Cuáles son los cuidados esenciales para cultivar calas en el exterior?
Para que estas plantas luzcan en todo su esplendor, debes prestar atención a la calidad del sustrato. La cala exige una tierra rica en nutrientes, por lo que resulta imprescindible incorporar enmiendas como el humus de lombriz en la mezcla de plantación.
Al tratarse de una planta de rizoma, el drenaje juega un papel crucial. El uso de fibra de coco ayuda a mantener la ligereza del suelo y evita que el agua se estanque, lo cual podría pudrir la raíz.
La ubicación en el jardín determina el éxito de la floración. Los expertos de Verdecora sugieren situarla en espacios con abundante luminosidad, aunque prefieren la luz indirecta para evitar quemaduras en sus pétalos y hojas.
En cuanto al riego, la cala exige una hidratación constante. El sustrato debe permanecer húmedo en todo momento, pero sin llegar a la inundación, ya que la planta es extremadamente sensible tanto a la sequía total como al encharcamiento excesivo.
La importancia de la temperatura y la ubicación de esta planta en el jardín
El rango térmico es el factor que realmente posiciona a la cala como la planta ideal para el norte de España. Según los datos técnicos de PictureThis, estas flores prosperan preferentemente en intervalos que oscilan entre los 15,5 y los 24 grados centígrados.
Estas temperaturas coinciden con la media estival de Asturias, permitiendo que la planta crezca sin el estrés térmico que sufre en el sur de la península.
No obstante, el cultivador debe vigilar las heladas. Aunque la cala soporta descensos moderados, las temperaturas inferiores a los 0 °C dañan su estructura.
Si el termómetro baja de los -5 °C, las hojas pierden su color y comienzan a marchitarse. En este caso, los especialistas recomiendan trasladar las plantas a macetas si el invierno en la zona es riguroso, garantizando así que el rizoma sobreviva y rebrote con fuerza al llegar la primavera.