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Los expertos no dan crédito: parecía imposible pero las Médulas de León se recuperan tras los incendios

Médulas incendio
Imagen de las Médulas tras el incendio de agosto de 2025.
Diego Buenosvinos

El incendio que afectó en agosto de 2025 al emblemático paraje de Las Médulas, en la provincia de León —Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO—, encendió las alarmas no sólo entre residentes y visitantes, sino también en la comunidad científica. El fuego arrasó miles de hectáreas de bosque y paisaje cultural, generando preocupación por el futuro de uno de los más valiosos enclaves históricos y medioambientales de España. Pero los estudios técnicos más recientes apuntan a que, aunque los efectos del incendio fueron severos, los daños no son en su mayoría irreversibles y el entorno tiene capacidad de recuperación con las medidas adecuadas.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a través de un informe elaborado por más de setenta especialistas de distintos centros de investigación, ha concluido que la mayor parte de los daños ambientales y geológicos observados en Las Médulas tras el incendio pueden corregirse o mitigarse si se mantienen las intervenciones de restauración y conservación pertinentes.

Según el informe, presentado recientemente ante el Equipo Técnico Interdisciplinar para la Recuperación (ETIR) —formado por investigadores junto a instituciones como la Fundación Las Médulas y la Junta de Castilla y León—, el impacto del fuego se distribuyó de manera desigual en el territorio. La evidencia científica demuestra que si bien el incendio alcanzó zonas amplias del espacio natural, los daños más profundos en elementos geológicos, vegetación y biodiversidad no comprometen de forma irreversible la integridad del paisaje cultural.

Uno de los hallazgos más significativos del informe es que menos del 20 % de los sotos de castaño —una de las comunidades vegetales más afectadas— muestra daños altos o muy altos. La mayoría de los árboles presenta niveles moderados o bajos de afección, lo que permite prever una recuperación progresiva del arbolado si se aplican adecuadas medidas de manejo y restauración ecológica.

Técnicas de restauración

El trabajo científico también destaca la eficacia de técnicas de restauración como el acolchado o mulching, una práctica que consiste en cubrir el suelo con material orgánico —como paja— para protegerlo de la erosión y favorecer la regeneración natural. Las evaluaciones de campo ponen de manifiesto que esta técnica ha reducido la erosión en las zonas tratadas hasta en un 85 %, un factor clave para estabilizar los suelos y facilitar la recuperación de vegetación tras un incendio forestal.

Además de los elementos biológicos, el estudio aborda aspectos geológicos y de estabilidad del terreno. Los análisis indican variaciones en la estructura de los taludes y presencia de rocas fracturadas en algunas zonas, lo que implica riesgos de desprendimientos puntuales. Sin embargo, estas condiciones no se consideran daños permanentes en el contexto global del paisaje, y se recomienda la señalización de áreas sensibles como medida preventiva mientras se consolida la restauración del entorno.

Estudios hidrogeológicos

El CSIC también ha incorporado estudios hidrogeológicos y de calidad del agua en su evaluación, estableciendo referencias para monitorear posibles alteraciones en acuíferos y fuentes naturales a lo largo del tiempo. Este enfoque multidisciplinar —que incluye además observaciones con drones y análisis de biodiversidad— proporciona una visión integrada de cómo el entorno de Las Médulas puede evolucionar en los próximos años.

No obstante, el informe no omite señalar que algunos efectos del incendio pueden persistir si no se mantienen los esfuerzos de conservación. La vegetación centenaria quemada no volverá de inmediato, y ciertos valores culturales y paisajísticos requieren décadas para recuperarse completamente. Pero la tendencia general es positiva, y los expertos confían en que, con una gestión sostenida, el entorno será capaz de restaurarse de manera significativa en el mediano plazo.

Este diagnóstico científico ofrece una perspectiva esperanzadora tras meses de preocupación. En 2025, cuando el fuego asoló zonas del paisaje y generó críticas por la gestión de la emergencia, muchos observadores temían que Las Médulas quedara marcada de forma irreversible. Sin embargo, la evidencia técnica actual sugiere que, aunque el impacto fue grave, no se trata de un daño que condene de manera definitiva al emblemático enclave leonés.

Así, con medidas de restauración bien planteadas y un seguimiento continuado, la naturaleza y el patrimonio natural de Las Médulas parecen estar en vías de recuperación, un testimonio más de la resiliencia de los paisajes históricos frente a las perturbaciones ambientales.

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