Debería estar en Asia, pero lo han visto en el norte de Italia y saben que es venenoso: prohíben los paseos por la zona y lo buscan con drones y trampas
Un avistamiento nocturno en pleno campo ha puesto en alerta a un municipio entero del norte de Italia. Todo comenzó cuando un vecino captó con el móvil una silueta que parecía imposible: la de un reptil enorme, de los que solo deberían verse en zoológicos o documentales sobre Asia y Oceanía.
Las autoridades locales confirmaron enseguida lo que muchos temían: el animal es venenoso, aunque su mordedura no resulte mortal para un adulto. Esa combinación de tamaño, dientes afilados y veneno ha bastado para movilizar drones, trampas y una ordenanza municipal.
¿Cuál es el animal venenoso avistado en el norte de Italia y de dónde viene?
El animal es un ejemplar de Varanus salvadorii, conocido también como varano cocodrilo o varano de Papúa, avistado en los campos de maíz entre los municipios de Montichiari y Calcinato, en la provincia de Brescia.
Este «modesto» animal pesa alrededor de veinte kilos y pertenece a una especie que en libertad puede, sorprendentemente, superar los dos metros de largo.
Esta variedad de varano es originaria de las selvas de Nueva Guinea, en Oceanía, aunque pertenece a la misma familia de lagartos que puebla buena parte del sudeste asiático.
En ningún caso es un animal propio de Europa, lo que explica el desconcierto de vecinos y autoridades al verlo suelto entre los cultivos.
¿Cómo se descubrió que el varano es venenoso y qué se sabe al respecto?
Durante años se pensó que las heridas producidas por los varanos se infectaban solo por las bacterias de su boca, pero estudios recientes confirmaron que buena parte de estas especies produce también su propio veneno.
Un veterinario que examinó el caso junto a los carabineros forestales lo resumió así, según recoge el alcalde de Montichiari, Marco Togni: «La especie contiene glándulas con una cantidad mínima de toxinas, por lo que debe manipularse con cuidado».
A eso se suma su dentadura, afilada y curvada hacia atrás, una adaptación pensada para cazar aves y que provoca heridas más profundas que las de otros varanos. La combinación de mordida y veneno no supone un peligro mortal para una persona adulta, pero sí justifica extremar las precauciones mientras el animal siga suelto.
Drones, trampas y prohibido pasear: así busca Italia al animal
El primero en verlo fue Bhawan Dhanoa, un trabajador agrícola que fotografió al reptil de madrugada, entre las 2 y las 3 de la mañana del 16 al 17 de julio, mientras revisaba el riego de un campo de maíz.
Desde entonces se han sumado otros dos avistamientos en la misma zona, en la frontera entre Montichiari y Calcinato. Por su parte, el ayuntamiento no ha tardado en reaccionar con varias medidas simultáneas, detalladas a continuación:
- Una ordenanza municipal que prohíbe el tránsito peatonal por los caminos afectados.
- El uso de drones durante diez días para localizar al animal desde el aire.
- La colocación de trampas en los puntos donde se le ha visto con más frecuencia.
Por ahora el varano sigue libre entre los campos, y las autoridades han pedido a los vecinos que no intenten acercarse ni buscarlo por su cuenta si llegan a verlo.
El misterio de cómo llegó un animal asiático a los campos italianos
Nadie tiene todavía una explicación oficial de cómo un varano cocodrilo terminó en pleno campo del norte de Italia. La teoría que manejan los investigadores apunta a que se trataría de una mascota exótica escapada o directamente abandonada por su dueño, algo habitual con reptiles de gran tamaño que dejan de ser manejables con el tiempo.
Durante los primeros días, incluso hubo dudas sobre la especie exacta: algunas fotografías generaron dudas entre un varano y un tegu argentino, un lagarto de tamaño similar pero completamente inofensivo.
Fue un veterinario especializado, tras examinar el material junto al Cuerpo Forestal, quien confirmó que se trataba de un ejemplar de Varanus salvadorii y no de la especie sudamericana.
Mientras dure la búsqueda, los campos de Brescia seguirán vigilados desde el aire a la espera de que el animal aparezca por sus propios pasos.