Una veterinaria explica cuándo desparasitar a tu perro: “¿Te tomarías un ibuprofeno cada mañana?”
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En muchos hogares, desparasitar al perro cada tres meses se ha convertido en una rutina casi automática. Una práctica que se ha asumido como sinónimo de responsabilidad pero que, sin embargo, cada vez más veterinarios cuestionan: ¿estamos previniendo o estamos sobretratando? La reflexión que resume esta controversia es sencilla y directa: «¿te tomarías un ibuprofeno por si mañana te duele la cabeza?».
La comparación no es casual, ya que, tanto en humanos como en animales, no se debe administrar un medicamento si no existe una indicación clara. Tomar un analgésico cuando no hay dolor no previene nada; simplemente expone al organismo a una sustancia innecesaria. Pues bien, con los antiparasitarios ocurre algo muy similar.
¿Cada cuánto hay que desparasitar al perro?
@andreanutripet 📅 ¿Sabes cada cuánto desparasitar a tu perro… realmente? Muchos tutores siguen la regla de “cada 3 meses” aunque su perro no tenga parásitos. Porque lo han oído siempre. Porque lo dijo el veterinario. Porque “mejor prevenir”. 💊 Pero medicar sin diagnóstico no es prevención… es sobretratamiento. ⚠️ El exceso de desparasitantes puede: • Alterar la microbiota intestinal • Provocar efectos secundarios innecesarios • Favorecer resistencias en parásitos 🔍 La alternativa responsable: Haz un análisis coprológico. Si hay parásitos ➡️ desparasitas. Si no hay ➡️ no le das nada. 📌 Menos químicos, más criterio. 🐾 Y un perro más sano y protegido de verdad. ——— #DesparasitaciónPerros #DesparasitarPerro #AnálisisCoprológico #SaludIntestinalPerros #PrevenciónParásitosPerros ♬ sonido original – Andrea | Nutricionista Animal
«Desparasitar a un perro cada tres meses sin saber si realmente tiene parásitos no siempre es la mejor opción. Muchos tutores lo hacen por rutina o porque en algún momento se lo recomendaron, pero administrar medicamentos sin un diagnóstico previo no es prevención, sino sobretratamiento. Dar antiparasitarios de forma sistemática puede alterar la microbiota intestinal, provocar problemas digestivos, generar efectos secundarios e incluso favorecer la aparición de resistencias.
Lo más recomendable es realizar un análisis coprológico, es decir, un estudio de sus heces para comprobar si existen parásitos. Si el resultado es positivo, entonces sí se desparasita; si es negativo, no es necesario administrar ningún fármaco. No normalicemos el uso de medicamentos sin diagnóstico: actuar con criterio, apoyarse en pruebas y cuidar su salud con decisiones informadas es la mejor manera de protegerlos».
Muchos tutores desparasitan a sus perros cada tres meses por costumbre. También influye la percepción de que «más vale prevenir que curar». Sin embargo, los veterinarios señalan que los antiparasitarios internos son fármacos y, como tal, tienen efectos en el cuerpo de nuestras mascotas. Al contrario de lo que muchos creen, no son refuerzos inmunitarios ni suplementos.
Por lo tanto, si el perro no presenta parásitos intestinales en el momento de administrarle el antiparasitario, éste, a pesar de ser un producto seguro que ha pasado rigurosos controles de calidad, no tiene un objetivo real sobre el que actuar. Asimismo, cuando la administración del fármaco es repetida e innecesaria, puede alterar la microbiota intestinal, afectando a la absorción de nutrientes y al equilibrio del sistema inmunitario. Una microbiota alterada se puede traducir en diarreas recurrentes, gases, digestiones pesadas o mayor sensibilidad intestinal.
Otro aspecto que preocupa a los veterinarios es la posible aparición de resistencia a los parasitarias. Cuando un medicamento se usa de forma repetida y sin criterio, los organismos pueden desarrollar mecanismos de adaptación que reduzcan la eficacia de los tratamientos futuros cuand realmente se necesiten.
El análisis coprológico es un estudio de las heces del animal para detectar la presencia de huevos o larvas de parásitos. La lógica es simple: si el resultado es positivo, se trata. Si es negativo, no se administra ningún medicamento. No se trata de una prueba compleja ni invasiva; basta con recoger una muestra reciente de heces y enviarla al laboratorio.
No todos los perros tienen el mismo riesgo
Un aspecto clave en este debate es que no existe una pauta universal para todos los animales. Un perro que vive en un entorno rural y está en contacto con la fauna silvestre tiene muchísimo mayor riesgo que un perro que vive en una ciudad y sale siempre con arnés y correa. También influyen factores como la edad, el estado de salud o la convivencia con niños pequeños, ancianos o personas inmunodeprimidas.
En la medicina moderna, tanto humana como veterinaria, uno de los principios básico es que el diagnóstico precede al tratamiento. Es un principio básico. Algunos profesionales ya promueven protocolos personalizados basados en análisis periódicos para decidir si es necesario desparasitar al perro o no. «¿Te tomarías un ibuprofeno por si mañana te duele la cabeza?» es una frase sencilla, pero resume una lógica poderosa: no todo lo preventivo es medicar.
En definitiva, desparasitar al perro sin diagnóstico previo puede sobrecargar el organismo del animal con sustancias que no necesita, alterar su equilibrio intestinal y contribuir a problemas futuros. Por lo tanto, es requisito indispensable hacerlo sólo cuando hay parásitos.