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¿Qué es el refuerzo negativo en perros?

Dentro del adiestramiento de nuestras mascotas, aparecen conceptos importantes como el refuerzo. ¿Qué es el refuerzo negativo en perros?

Refuerzo negativo en tu mascota
Castigos y refuerzos negativos en perros

Todos los propietarios de mascotas deberían tener, al menos, nociones básicas sobre el adiestramiento canino. No se trata únicamente de enseñarles trucos, sino también, y sobre todo, conductas que fomentan una convivencia segura. Tradicionalmente, se ha empleado el refuerzo negativo en perros para reprender comportamientos indeseados o potencialmente peligrosos. No obstante, el avance de la comprensión sobre la inteligencia y el comportamiento canino viene demostrando que dichas técnicas resultan contraproducentes en el aprendizaje. A continuación, te contamos todo lo que necesitas saber sobre los refuerzos positivos y negativos en la educación de los perros.

¿Qué es el refuerzo negativo en perros?

Aunque pueda parecer sencillo, el refuerzo negativo es uno de los conceptos más complejos en la educación de los perros. Precisamente por ello, genera muchas discordancias y debates entre adiestradores y educadores caninos. Mientras algunos siguen aplicándolo, la mayoría parece concordar sobre sus potenciales riesgos, prefiriendo emplear el refuerzo positivo.Castigo y refuerzo negativo en mascota

Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de refuerzo negativo en perros? La educación en negativo (o adiestramiento en negativo) siempre implica exponer al perro a una situación o a un estímulo que no le resulta agradable. Ello puede realizarse al suspender temporalmente un refuerzo positivo (dejar de ofrecer al perro algo que le gusta), o mediante la aplicación directa de un estímulo negativo.

En este sentido, es importante diferenciar los conceptos de castigo negativo y refuerzo negativo en perros.

Diferencia entre castigo negativo y refuerzo negativo

Un castigo negativo se lleva a cabo después que el perro realiza una conducta indeseada para reprenderlo. En la práctica, consiste básicamente en quitar un estímulo o contexto agradable/positivo cuando el animal se comporta de forma inapropiada.

Algunos ejemplos de castigos negativos podrían ser:

  • Terminar un paseo y regresar a casa cuando el perro se muestre agresivo con otro.
  • No darle el premio habitual por una conducta positiva. Por ejemplo, si el perro no obedece a la orden “Sienta”, no le damos la golosina que espera recibir.
  • Hacerle creer que nos marcharemos cuando el animal no obedezca a la llamada (o sea, si no viene cuando lo llamamos).

Técnicas poco aconsejadas

Por otro lado, el refuerzo negativo consiste en exponer al can a un estimulo o contexto negativo hasta que lleve a cabo una conducta deseada. O sea, el can es “premiado” por su buen comportamiento mediante el cesar de este estímulo negativo.

Los collares eléctricos, por ejemplo, siguen una lógica de refuerzo negativo. Las descargas eléctricas funcionan como un estimulo negativo que genera una sensación desagradable hasta que el can deje de ladrar.

Los perros de caza también suelen entrenarse con algunas de estas técnicas. La más conocida, probablemente, se aplica para enseñarles a soltar las presas: se utiliza algo que pellizca la oreja del can durante el entrenamiento y el pellizco solo cesa cuando él suelta lo que tiene en la boca.

¿Por qué puede resultar peligroso el castigo y el refuerzo negativo en perros?

En sí mismas, las técnicas de adiestramiento en negativo pueden resultar contraproducentes, porque se basan en someter al can a estímulos desagradables, que generan emociones y sensaciones negativas, como miedo, dolor o estrés. Todo ello puede impactar negativamente en la salud y en el comportamiento del perro.

Pero cuando se utilizan sin el conocimiento y la experiencia apropiada, estas técnicas también se vuelven peligrosas para quien las aplica. Entre otras cosas, porque los estímulos desagradables pueden conllevar a reacciones negativas por parte del perro, en el intento de hacer cesar algo que les incomoda o lastima.

También es importante entender que, para que el castigo y el refuerzo negativo sean viables, es necesario que anteriormente el can conozca el estímulo positivo. De esta forma, tanto para prevenir problemas de comportamiento y contextos peligrosos, como para estimular el aprendizaje de los perros, el refuerzo positivo suele mostrarse más eficaz y seguro.

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