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Estos son los peligros de humanizar a los perros

Humanizar a los perros

En España se calcula que hay 7,5 millones de perros, los cuales se convierten automáticamente en un miembro más de la familia cuando llegan a casa. Los espacios dog-friendly no paran de crecer, así que la convivencia con ellos fuera del hogar resulta cada vez más sencilla. Ahora bien, tal y como alertan los expertos, hay que tener cuidado con humanizar a los perros porque las consecuencias a largo plazo podrían ser catastróficas.

Muchos veterinarios advierten que los perros han pasado de ser una mascota a convertirse en una persona más. Humanizar a los perros consiste en tratarlos como si fueran una persona, no atendiendo a sus necesidades reales, que nada tienen que ver con la de un humano.

Cuando los animales no conocen las normas, no saben quién manda en casa o no hacen la actividad física diaria que necesitan para su bienestar físico o mental, terminan desarrollando problemas de conducta.

Humanizar a los perros: los peligros

Está claro que todos queremos mucho a nuestro perro, pero debemos tener muy claro que es un perro y no un bebé. Aunque pueda parecer muy divertido, la humanización del animal resulta perjudicial porque alteramos su naturaleza animal y malinterpretamos su esencia.

Esto, a largo plazo puede hacer que el perro adopte un comportamiento agresivo y destructivo, ya que desconoce la jerarquía existente entre personas y animales. A esto hay que sumar que, si estamos todo el tiempo con el perro, sin separarnos de él un solo segundo y sin dejarle su propio espacio, es muy probable que cuando tengamos que salir y dejarlo solo sufra de ansiedad por separación al no saber gestionar la soledad.

Otro efecto perjudicial al que apuntan los expertos es la sobreprotección, que hace que el perro se vuelva inseguro y desconfiado. Llegará un momento en el que ni siquiera nos obedezca a nosotros, y tampoco sabrá relacionarse con otros canes como es debido.

Cuando un perro no conoce las normas, apenas hace ejercicio y no sabes quién es el líder de la manada, con el tiempo desarrollará graves trastornos de conducta y problemas de socialización ya que apenas puede relacionarse con otro canes.

Teniendo todo esto en cuenta, si tenemos un perro como mascota, aunque ocupe un lugar muy especial en nuestra vida, debemos recordar en todo momento que es un animal, no un humano. Aunque hay muchas cosas en las que podemos parecernos, sus necesidades son completamente diferentes.

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