Colas del Hambre

Las colas del hambre llegan a Galapagar: «Iglesias y Montero podrían hacer algo más»

La crisis económica por la pandemia del coronavirus llega a todos los rincones de España. La pobreza se deja notar también en el adinerado Galapagar, el vigésimo cuarto municipio más rico de la Comunidad de Madrid de un total 179. Es la localidad donde viven Pablo Iglesias e Irene Montero. Allí, dos veces a la semana cientos de vecinos se ven obligados a recoger comida, productos de higiene, material escolar, juguetes o ropa de abrigo en un banco solidario de alimentos. Estos afectados muestran su desilusión con los dirigentes morados: «Podían hacer algo más».

Hablamos con Carmen Casahorrán, la máxima responsable de ‘En Galapagar No Estás Solo’, una asociación creada tras el estallido de la pandemia. Explica que ya han atendido a 500 familias a lo largo de estos 12 meses. Esta galapageña de mediana edad indica que estaba en paro cuando se decretó el confinamiento en marzo de 2020. Fue entonces cuando decidió ponerse manos a la obra para tratar de poner freno a las estrecheces económicas que provocó el Covid-19 en sus vecinos.

Esta mujer todoterreno comenta que el pueblo de Galapagar «se ha volcado en solidaridad». Sin embargo, los políticos de las diferentes instituciones «siempre van muy lentos». «Al final la Administración va mucho más rezagada que las entidades sociales que nos organizamos», señala. En esta asociación han construido de cero un sólido sistema de trabajo. Usan WhatsApp para dar a conocer esta red de ayuda: para localizar a las familias vulnerables y para canalizar las donaciones. También han puesto en marcha un sistema para comprobar que las personas que piden amparo son las que más lo necesitan y están esperando que se aprueben sus estatutos para poder abrir una cuenta corriente donde recibir finalmente donaciones a través de bancos.

«El Ayuntamiento no nos cita»

Por el contrario, el Ayuntamiento del municipio, liderado por el PSOE, no coge el teléfono cuando un ciudadano de a pie de calle llama a su centralita. «¿Cómo puede ser que la sociedad civil de forma espontánea se organice mucho más rápidamente que las decenas de funcionarios especializados que dependen del alcalde Alberto Gómez?», se preguntan fuentes municipales de la oposición. Además, desde ‘En Galapagar No Estás Solo’ le han pedido una reunión al alcalde y, casi dos meses después, siguen esperando esa cita. Por su parte, otros partidos de la oposición sí se han dejado ver por el local y, en la medida de sus posibilidades, han apoyado a esta iniciativa.

Preguntada sobre el papel del vicepresidente segundo del Gobierno y la ministra de Igualdad en la crisis del coronavirus, trata de evitar la polémica. «La solidaridad no tiene ni religión, ni color, ni partido político», afirma, si bien deja caer: «Cada cuál sabrá lo que tiene que hacer…».

«La ayuda de todos»

«Todos somos necesarios. En momentos como ahora es necesaria la colaboración de todos. Tienen que agilizar los trámites para dar ayudas», lanza en relación con los dirigentes de Podemos. También le preguntamos sobre Carolina Bescansa, otra vecina famosa en el municipio. Del mismo modo, tampoco ha arrimado el hombro en este centro.

«Si me preguntas por vecinos ilustres de Galapagar mencionaría al pintor y escultor Pablo Palazuelo, al torero José Tomás o el ganadero Victorino Martín. Y vecinos relevantes son todos y cada uno de los que cruzan las puertas de nuestro local para aportar lo que pueden. Es un milagro diario», argumenta ante el micrófono de OKDIARIO.

Las colas del hambre llegan a Galapagar: «Iglesias y Montero podrían hacer algo más»
Cientos de kilos de comida entregados este martes.

A lo largo de la conversación, cada 10 minutos, de forma ordenada, van llegando familias de muy diversos perfiles: extranjeros y nacionales, muchos con hijos pequeños, personas de tercera edad y parejas muy jóvenes. En su rostro se ve el hartazgo con la situación. «Si no llega a ser por lo que me dan aquí no sé que sería de mi. Estoy muy agradecida», señala una madre joven con un hijo pequeño que corretea por el local mientras su madre no escatima en palabras de gratitud hacia los donantes.

Al preguntar sobre la gestión política de la crisis sanitaria y social del Ejecutivo donde están Iglesias y Montero no encontramos precisamente palabras positivas. «Los políticos podrían esforzarse un poquito más», indica una señora.

«Sólo defienden su sillón»

Salimos a la calle y los vecinos que pasean por el casco antiguo de Galapagar aplauden la iniciativa y lanzan sus pullas al Consejo de Ministros. «Iglesias y Montero se están riendo de todos desde hace tiempo. Están muy a gustito en una casa que no se sabe muy bien cómo han conseguido», señala un galapagueño muy crítico con sus vecinos. «Sólo defienden su sillón. No están dando la talla. De todo lo que decían hace unos años no queda absolutamente nada», zanja.

Las colas del hambre llegan a Galapagar: «Iglesias y Montero podrían hacer algo más»
Una de los múltiples espacios del banco de comida.

Por último, Carmen hace un llamamiento a que la gente siga aportando. «Tenemos familias que necesitan y a todas no llegamos, no les podemos dar por desgracia. Personas que están tardando en recibir prestaciones de ERTE  o que como estaban en la economía sumergida no tienen derecho a subsidios. Cualquier ayuda a través del email [email protected] será muy bien recibida», subraya.

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