GEORGE SOROS

Sánchez se ha reunido cinco veces con los Soros desde su llegada al Gobierno

Sánchez Soros

Pedro Sánchez se ha reunido en cinco ocasiones con George Soros y su hijo Alexander, el nuevo mandamás de la red de lobbies, según los registros de la Moncloa a los que ha tenido acceso OKDIARIO. Son dos encuentros más a los que oficialmente recoge la agenda del presidente del Gobierno y que se suman a los tres que ya mantuvo el presidente del Gobierno español con el patriarca multimillonario del activismo izquierdista de los derechos humanos nada más llegar a la jefatura del Gobierno tras la moción de censura en julio de 2018; al encuentro que tuvo con el hijo mayor del especulador, Alexander Soros, en septiembre de 2019, en Nueva York; y a la siguiente reunión mantenida con el mismo hijo de George Soros en enero de 2020 en el Foro de Davos en Suiza, cuna del globalismo internacional.

De este modo, el total de encuentros con uno de los mayores especuladores financieros del mundo o algún miembro de su familia supera con creces a las reuniones mantenidas con dirigentes internacionales y que pone en cuestión el tipo de contactos si se tiene en cuenta que el magnate del activismo social no representa a ningún país, sólo se representa a sí mismo y a los intereses que promueve.

Lo que sí no ha hecho Moncloa es concretar las fechas de las reuniones; ni el lugar; ni tampoco el contenido de las mismas o quiénes participaron en las mismas. George Soros, a sus casi 93 años, es una figura controvertida puesto que siempre se ha movido entre bambalinas de la política para dictar la agenda de reformas a llevar cabo por parte de un buen número de gobiernos. Desde la génesis de su organización, Open Society, ha regado con cientos de miles de millones de euros a ONGs de izquierdas para hacer valer su lista de prioridades.

En España, está detrás de organizaciones que promocionan la eutanasia, el aborto, la inmigración, la identidad de género o la liberación de los políticos presos del procés. Su manera especial de tratar de influir en las decisiones política ha provocado que sus actividades hayan sido prohibidas en países como Hungría, Israel o Rusia. Por el contrario, siempre ha encontrado acomodo en aquellos gobiernos donde la izquierda ocupa el poder.

De hecho, en EEUU, dentro de la administración del presidente Joe Biden, la familia Soros se mueve con total naturalidad. Según los registros de la Casa Blanca, hay contabilizadas 14 visitas y reuniones de Alexander Soros con el equipo del presidente desde que éste inició su mandato. Varios de los miembros del aparato presidencial trabajaron previamente en organizaciones vinculadas o financiadas por el clan Soros.

Controvertida también ha sido la ayuda económica que el patriarca familia y sus hijos dieron en 2020 al fiscal del distrito de Manhattan, Alvin Bragg, que persigue penalmente al ex presidente Donald Trump. Derribar a Trump siempre ha sido precisamente uno de los objetivos del especulador financiero que se ha encontrado de frente con las acusaciones del propio ex mandatario y de buena parte del aparato del Partido Republicano que lo acusan de los grandes males en EEUU y de su continuo apoyo al Partido Demócrata. En ese sentido, George Soros siempre ha sido uno de los grandes donantes de la izquierda estadounidense.

Nuevo heredero

El hijo de George Soros, Alex, ha asegurado que los más de 23.000 millones de euros de presupuesto con los que la familia trata de implantar e imponer políticas en Occidente irán dirigidas a hacer del aborto un derecho. 

En las primeras declaraciones que realiza tras la entrega del testigo por parte de su nonagenario padre para ejercer el control absoluto de Open Society, el hijo de Soros ha manifestado que «además del aborto, la ideología de género» seguirá siendo uno de los ejes fundamentales de su actuación. 

Para ello, ha subrayado que seguirán financiando con el dinero de la familia a los políticos de izquierda en Estados Unidos, si bien ya lo han hecho en buena parte de todo el mundo.

La llegada de Alex Soros a las cima de Open Society podría tener sus propias consecuencias en la actividad de la organización. «Yo soy más político que mi padre», ha añadido en lo que supone una declaración de intenciones en toda regla y vislumbra que la agenda de apoyo a las políticas de los gobiernos socialistas y comunistas alrededor del mundo van a seguir creciendo.

La organización de la familia Soros, la Fundación Open Society (OSF), maneja 1.400 millones de euros anuales para supuestamente apoyar los derechos humanos alrededor del mundo e impulsar cambios de regímenes políticos. Sin embargo, su compromiso con los derechos humanos ha quedado muy en entredicho, por ejemplo en aquellos países donde la izquierda gobierna, como son los países iberoamericanos de Argentina, Cuba, Venezuela, Brasil, Bolivia, Nicaragua o Colombia. Precisamente en todos ellos sus organizaciones tuvieron mucho que ver con los actos de protesta que sirvieron como catalizadores para la llegada de políticos de izquierdas al poder.

En algunos países, como Israel , Rusia, India, Hungría o Polonia, las organizaciones que reciben financiación externa, como son las de Open Society, están obligadas a someterse a importantes controles para evitar injerencias extranjeras en la política nacional. Buena parte del dinero de la familia también va dirigido a universidades y otras organizaciones educativas.

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