El misil hipersónico de EEUU que alcanza los 6.100 km/h y quiere desplegar en Irán: nunca antes lo ha usado
EEUU sopesa usar el Dark Eagle un misil nunca usado que supera los 6.100 km/h
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La tensión entre Estados Unidos e Irán no parece dejar de escalar desde que comenzara la guerra entre estos dos países (e Israel) pero esta vez tenemos que hablar de un elemento nuevo sobre la mesa que no había aparecido hasta ahora. Se trata de un misil que ni siquiera ha sido utilizado todavía y que, aun así, ya está generando inquietud. Su nombre es Dark Eagle y es un sistema hipersónico que Washington podría desplegar en Oriente Medio si la situación lo exige.
No es un para nada un movimiento menor, sino que de hecho, llama la atención por un detalle clave ya que este misil aún no está plenamente operativo, y aun así el Pentágono está valorando usarlo por primera vez en un escenario real. Eso da una idea del momento en el que se encuentra la crisis o el conflicto entre los dos países. Por el momento, no se ha tomado una decisión todavía pero el simple hecho de que se esté considerando ya dice mucho de cómo están evolucionando las cosas.
El misil hipersónico que EEUU quiere desplegar en Irán
El Dark Eagle no es un misil cualquiera, y eso es lo primero que están señalando los expertos. En este caso estamos hablando de un misil supersónico que juega en otra liga, sobre todo por la velocidad que puede alcanzar, por encima de los 6.100 kilómetros por hora, es decir, que si lo llevamos a práctica, estamos hablando de un arma que deja muy poco margen de reacción a cualquier sistema defensivo.
Pero no todo va de velocidad. De hecho, lo que más inquieta es su comportamiento en vuelo dado que no sigue una trayectoria previsible, como ocurre con otros misiles, sino que puede ir ajustando el recorrido sobre la marcha. Y eso complica mucho las cosas a la hora de intentar frenarlo si bien es difícil que otros misiles lanzados en contra lo puedan alcanzar.
Y en cuanto al propio alcance que tiene el Dark Eagle, es algo también que sorprende ya que puede llegar a unos 2.700 kilómetros, lo que permite atacar objetivos a gran distancia sin necesidad de acercarse demasiado. En un escenario como el actual, ese detalle no es menor.
Por qué EEUU se está planteando usarlo ahora
La clave del porqué EEUU se plantea usar este misil ahora está en el terreno. Según las informaciones que han ido trascendiendo, Irán habría reubicado parte de sus sistemas de lanzamiento en zonas más alejadas, fuera del radio de acción de los misiles de precisión que utiliza actualmente Estados Unidos. Eso cambia el escenario, ya que lo que antes estaba al alcance, ahora ya no lo está.
Y ahí es donde entra el Dark Eagle. No tanto como primera opción, sino como una respuesta a esa nueva situación que se ha dado. Los mandos militares necesitan una herramienta que cubra más distancia, y este misil encaja justo en ese hueco. De todas maneras, la propuesta de usarlo sigue sobre la mesa aunque por el momento no podemos decir que se le haya luz verde definitiva.
Un proyecto con retrasos y muy pocas unidades disponibles
Hay otro detalle importante que no pasa desapercibido y es que este misil todavía no ha completado todo su proceso de desarrollo. Ha sufrido retrasos y, a día de hoy, no se considera plenamente operativo. A eso se suma que Estados Unidos apenas cuenta con unas pocas unidades, menos de diez según distintas estimaciones. Cada una, además, tiene un coste elevado, en torno a los 15 millones de dólares. Es decir, que no se trata de un arma pensada para usarse de forma masiva, sino más bien para situaciones muy concretas.
Más que un ataque, un mensaje
El posible despliegue no sólo tiene una lectura militar. También tiene un componente político bastante evidente. Utilizar, o incluso simplemente posicionar, este tipo de armamento en la región serviría para lanzar un aviso no sólo a Irán, sino también a otros actores internacionales como Rusia o China, que ya han avanzado en el terreno de los misiles hipersónicos. Estados Unidos, en ese sentido, estaría dejando claro que sigue en la carrera tecnológica, aunque su sistema aún no esté completamente listo.
Negociaciones bloqueadas y un escenario que vuelve a tensarse
Todo esto ocurre en un contexto complicado. Existe un alto el fuego desde el 9 de abril, pero las conversaciones entre Washington y Teherán no han ido a ninguna parte. No hay nuevas reuniones previstas y, mientras tanto, se empiezan a plantear otros escenarios.
Entre ellos, operaciones militares limitadas, rápidas y muy concretas contra determinados objetivos. También medidas de presión económica más duras, como restricciones al petróleo o incluso un bloqueo naval prolongado. En paralelo, desde la Casa Blanca no se descarta ninguna opción si la situación no cambia. Y eso incluye, llegado el caso, una nueva acción militar.