El horizonte judicial de Trump tras dejar la Casa Blanca y su posible auto indulto

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El todavía presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Foto: AFP

La fecha clave que marcará un hito en la lucha por la Casa Blanca se acerca. El próximo 20 de enero de 2021, si no se sucede alguna sorpresa, Joe Biden se convertirá en el nuevo presidente de los Estados Unidos. Ese día, de manera automática, Donald Trump dejará de ser el presidente y deberá entonces hacer frente en solitario a los posibles frentes judiciales que surjan, algunos de los cuales ya están abiertos.

Trump se ha escudado, durante su mandato, en el título de presidente como si de una armadura se tratase. El magnate neoyorquino ha denunciado, desde el primer minuto de sus cuatro años de presidencia, una «caza de brujas» contra él. Y en esa persecución ha incluido a agencias federales, opositores políticos, gobiernos extranjeros y mujeres con las que supuestamente se había propasado.

Entre los frentes judiciales que Trump tiene ya abiertos se encuentran los relacionados con su ex abogado Michael Cohen que llegó a declararse culpable por incumplir la normativa de campaña al reconocer que pagó 130.000 dólares a la actriz Stormy Daniels para que no revelase la aventura que mantuvo con el todavía presidente. Los documentos judiciales citan como conspirador al «individuo 1», que fue «candidato con éxito a la Presidencia» de Estados Unidos.

La Fiscalía norteamericana también examina posibles delitos relacionados con la Organización Trump, el ‘holding’ de empresas que fundó el inquilino de La Casa Blanca, por sospechas de falsificación de registros, fraude fiscal o fraude en los seguros. Al contrario del caso abierto por la supuesta relación con Stormy Daniels, en esta vertiente sí se podría entrar en el terreno del delito federal, según NBC News.

Cohen, que ha pasado de aliado a enemigo del magnate tras su caída en desgracia, también ha acusado a Trump de manipular sus cuentas empresariales para, por una parte, poder presentar datos que le garantizasen la obtención de préstamos y, por otra, pagar la menor cantidad posible de impuestos. Trump se ha jactado de esta ingeniería públicamente.

El presidente ha evitado hacer públicas sus declaraciones, aunque ‘The New York Times’ ha publicado tras una ardua investigación que Trump no pagó impuestos federales durante un gran número de años y que, cuando lo hizo, apenas contribuyó a las arcas públicas con 750 dólares. Trump ha impugnado en los tribunales la entrega de dichos papeles y la decisión final previsiblemente quedará en manos del Supremo.

Por otra parte, la fiscal general de Nueva York, Letitia James, investiga cuatro proyectos inmobiliarios de la Organización Trump y su intento fallido de comprar el equipo de rugby de los Buffalo Bills. Las pesquisas son en este caso civiles, no penales, pero no se descarta que puedan derivarse a otros fiscales si surgen indicios.

¿Habrá auto indulto?

Ante su accidentado horizonte judicial, Trump podría optar, como ya se ha dicho en diversas ocasiones, por un indulto preventivo concedido a sí mismo. Aunque los expertos legales coinciden en que es una opción más que posible, también dudan de si la medida sobreviviría en los tribunales. En cualquier caso, su poder como presidente sólo podría concederse el indulto en el ámbito federal. Quedarían abiertos, en ese caso, las causas judiciales en curso en la ciudad de Nueva York y que tienen carácter estatal.

Según fuentes citadas por la CNN, Trump lleva ya tres años consultando a varios asesores sobre la viabilidad de ese indulto a sí mismo. Esta misma semana dictó un perdón presidencial para su ex asesor Michael Flynn. El presidente tampoco ha esquivado el tema en público: «Como me han asegurado numerosos juristas, tengo todo el derecho a perdonarme a mí mismo pero, ¿por qué lo haría si no he hecho nada malo?», planteó en Twitter en julio de 2018.

La argumentación más clara al respecto la dio el Departamento de Justicia en agosto de 1974, cuatro días antes de que Richard Nixon dimitiese. Entonces, se estableció que «bajo la premisa fundamental de que nadie puede ser juez de su propio caso, el presidente no puede indultarse a sí mismo».

Esta doctrina se ha quedado por ahora en el terreno político, ya que nadie la ha llevado a los tribunales, y no evitó que Nixon recibiese el consabido indulto, aunque este tuvo que estar firmado por su sucesor en la Casa Blanca, Gerald Ford, y no por él mismo.

Además, el documento de 1974 abriría la puerta a otro escenario al recordar que la Vigesimoquinta Enmienda de la Constitución establece que en caso de incapacidad temporal del máximo responsable del país corresponde a su ‘número dos’ asumir las riendas del país y «podría perdonar al presidente». Una vez obtenido este indulto, el presidente «podría dimitir o reanudar los deberes propios de su cargo».

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