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Los enigmas que persisten sobre el asesinato de Charlie Kirk un año después de su muerte a tiros

La familia de Charlie Kirk acaba de presentar un reclamación contra el Estado de Utah, la Universidad y responsables de seguridad

Los enigmas que persisten sobre el asesinato de Charlie Kirk un año después de su muerte a tiros
Una mujer sujeta una imagen del asesinado Charlie Kirk. (Ep)
María Ruiz
  • María Ruiz
  • Portadista. Especialista en 'breaking news' y noticias de nacional e internacional. Nací al periodismo en Abc, ayudé a fundar La Razón y viví en Las Provincias.

El 10 de septiembre del año pasado, Charlie Kirk, fundador de Turning Point USA y figura clave del movimiento conservador estadounidense y de MAGA, fue asesinado de un disparo en el cuello mientras intervenía en un acto al aire libre en el campus de la Universidad del Valle de Utah. Un año después, el sospechoso de matarlo, Tyler James Robinson (23 años), se enfrenta a juicio por asesinato agravado y otros cargos, en el que Fiscalía pide la pena de muerte.

Las evidencias presentadas —vídeos de vigilancia, ADN en el rifle, mensajes de texto confesorios y el testimonio de su entonces pareja— son consideradas sólidas por los fiscales y por el juez instructor. Pero, un año después de su brutal asesinato, siguen las dudas y los enigmas sobre algunos aspectos de su muerte. Llama además la atención el manto de silencio social y de sectores de la izquierda política sobre la muerte del joven conservador.

Aunque las autoridades sostienen que el presunto asesino actuó solo y por motivos ideológicos como el rechazo a las posturas de Kirk sobre temas LGBT, siguen existiendo puntos que generan preguntas legítimas o al menos debate, como las pruebas balísticas, la seguridad del campus o el móvil del asesino.

La prueba balística incompleta

Los expertos de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) no lograron una coincidencia conclusiva entre los fragmentos de bala recuperados del cuerpo de Kirk y el rifle hallado cerca de la escena, envuelto en una toalla, según informó Forbes entre otros medios de EEUU. Aunque el calibre era compatible y el ADN de Robinson aparece en el arma, el casquillo y la toalla, la falta de una identificación definitiva alimenta las dudas sobre un posible segundo tirador o un arma distinta.

Charlie Kirk recibe un disparo durante un evento en una universidad en Utah

La seguridad del campus

La familia de Charlie Kirk acaba de presentar un aviso formal de reclamación contra el Estado de Utah, la Universidad del Valle de Utah y responsables de seguridad, denunciando negligencias graves que acabaron con el asesinato del joven.

Entre ellas, enumeran la ausencia de evaluación de riesgos adecuada, la falta de plan escrito de seguridad, un control insuficiente de los tejados desde donde se efectuó el disparo y los retrasos en la respuesta de emergencias. Estas acusaciones plantean si el asesinato pudo haberse evitado con medidas básicas.

El móvil del asesino

Los mensajes de Robinson a su pareja («Ya tuve suficiente de su odio. Hay odios que no se pueden negociar») y las inscripciones en los casquillos («Hey Fascist! Catch!» («¡Oye, fascista! ¡Atrapa!»), así como referencias a videojuegos y memes, apuntan a un rechazo ideológico de la izquierda. Sin embargo, no se ha detallado públicamente con precisión qué aspectos concretos de las posturas de Kirk lo motivaron, ni el grado de radicalización online del sospechoso, según sostienen muchos seguidores de Kirk.

Más allá de las dudas procesales, un ecosistema de enigmas se ha consolidado, impulsado especialmente por figuras como Candace Owens y otros influencers conservadores.

El micrófono explosivo

Uno de los enigmas más persistentes sostiene que Kirk no murió de un disparo, sino por un dispositivo explosivo oculto en su micrófono, una técnica que usan algunos servicios de inteligencia. Hay que asegurar que  informe forense oficial certifica herida de bala en el cuello, con fragmento recuperado y sin restos de explosivos, pero persisten dudas al respecto en el citado entorno.

Esta narrativa se alimenta de detalles como la ausencia de casquillos en el tejado, la reacción de algunos miembros del equipo de Kirk en los vídeos, o la presencia de otras armas en la escena.

Además, en el entorno conservador de Kirk subyace la desconfianza generalizada hacia determinadas instituciones y medios.

El juicio de Robinson, previsto para los próximos meses, probablemente generará nuevo material para ambas partes: quienes buscan justicia basada en la evidencia y quienes ven en cada detalle una confirmación de un complot mayor. Un año después, la muerte de Charlie Kirk sigue siendo un caso judicial en curso, pero también un campo de batalla cultural y mediático.

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