El canciller de Venezuela dice que «depende de España» retomar las buenas relaciones

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Alfonso Dastis y Jorge Arreaza, ministros de Exteriores de España y Venezuela, durante una reunión.

El ministro de Exteriores de Venezuela, Jorge Arreaza, ha insistido este martes en que la normalización de las relaciones con España "depende" del Gobierno de Mariano Rajoy, al que ha acusado de "atacar" a la nación caribeña a través de las sanciones. Todo a pesar de que éstas han sido impuestas no por el Ejecutivo español, sino por la UE, y no son contra el país, sino contra siete altos mandos de la dictadura chavista.

"Dependerá de España, no de Venezuela", ha contestado, interrogado por la normalización de las relaciones bilaterales durante la rueda de prensa que ha ofrecido en el marco de la 37º sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, al que también ha asistido el ministro de Exteriores español, Alfonso Dastis, aunque no se han visto.

"Nosotros no estamos atacando a España, no estamos tratando de que la expulsen, de que la sancionen, ni de que haya un cambio de régimen por la fuerza", ha dicho antes de caer en la contradicción: "No estamos apoyando a los independentistas, ni estamos apoyando a Podemos", ha apostillado a pesar de las fotos de Maduro con la estelada y de las evidentes relaciones con el partido de Pablo Iglesias.

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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, posando con una estelada (Foto: Twitter)

El canciller ha acusado a Rajoy de "jactarse" de haber liderado la aprobación de sanciones por parte de la UE contra [los líderes de la dictadura en] Venezuela a partir de "argumentos sesgados". Según Arreaza, ha "ideologizado" su política exterior hacia el país y ha exacerbado la crisis interna: "España no ha funcionado como un extintor, sino como combustible".

Arreaza ha insistido en que Venezuela busca "las mejores relaciones" con todos los países del mundo, incluidos los de la UE, y a este respecto ha sostenido que "la mejor relación debería ser con España", por lo que ha confiado en que haya "buenas señales por parte del presidente Rajoy". "Quisiéramos que haya respeto", ha reclamado.

Sin embargo, el último encontronazo se inició —como siempre— desde el Palacio de Miraflores, sede de la Presidencia venezolana. Caracas declaró "persona non grata" al embajador español en Caracas, Jesús Silva Fernández, acusando al Gobierno español de "continuas agresiones" e "injerencia" en los asuntos internos por promover las sanciones de la UE contra Maduro y su equipo. Como medida de reciprocidad, Moncloa hizo lo propio con el embajador venezolano, Mario Isea.

Este capítulo, que mantiene las relaciones a nivel de encargados de negocios, es el más grave de los últimos años, que se han caracterizado por la escalada de tensión entre Madrid y Caracas a causa de la conflictividad interna en Venezuela.

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