Mascotas

Cómo cuidar un caracol

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Guía sencilla de pasos para cuidar un caracol

Procurar un recipiente con un buen sustrato, y la alimentación adecuada a base de fruta y verdura, son algunas de las claves para saber cómo cuidar un caracol.

Tener una mascota en casa, es una buena manera de hacer que los niños sean responsables, y aunque quizás cuando pensamos en mascotas se nos viene a la cabeza tener un perro o un gato, quizás podamos comenzar por un caracol que apenas ocupa espacio y cuyos cuidados son realmente sencillos. Veamos a continuación, una guía de pasos en la que te explicamos Cómo cuidar un caracol.

Los caracoles son además mascotas que podemos encontrar fácilmente saliendo al campo tras llover, o también podemos cuidar y alimentar aquellos que se encuentren por el jardín. Este es un animal perfecto como primera mascota para los niños en casa, aunque debido a su tamaño debemos tener cuidado y procurar que tenga una buena casa y una alimentación adecuada. De este modo verás como tu caracol puede llegar a vivir entre los dos y los siete años (dependiendo de la especie).

Pasos para cuidar un caracol

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  1. Lo primero que tenemos que hacer para cuidar un caracol es elegir una casa para que viva en ella. El recinto puede ser tan simple o tan extravagante como quieras. Puede ser un recipiente de plástico si solo tienes la intención de mantenerlos y observarlos durante un par de días. Pero si los va a mantener por más tiempo, un recinto más grande sería mejor para los caracoles.
  2. Es importante que el recinto tenga una buena cantidad de ventilación. A los caracoles no les importa un poco de humedad, pero sí necesitan aire fresco.
  3. Lo que tienes que hacer es llenar el recipiente con suelo regular del jardín y, además, puedes agregar algo de musgo sphagnum o musgo de turbera. Ambos son excelentes sustratos para caracoles y deben agregarse a 7-10 cm de profundidad en el recinto.
  4. Procura mantener el sustrato limpio y húmedo en todo momento. Una botella rociadora será la solución perfecta para humedecer el sustrato de vez en cuando y de este modo, mantener la humedad.
  5. Una vez introduzcas a tu caracol, o caracoles, en su nuevo hábitat, comprobarás como a los caracoles les gusta esconderse en lugares oscuros, y aunque a algunos les gustará colocarse cerca de la tapa, a otros los verás siempre debajo de la tierra.
  6. Cuando los saques del recipiente debes procurar que se muestren activos, de modo que será bueno proporcionarles varios lugares que permitan al caracol arrastrarse y moverse sin parar. Para ello, podemos añadir por ejemplo una maceta de terracota y un palo para escalar, o también puedes dejar que se pasee por las plantas, rocas y ramitas de tu terraza o jardín.
  7. En cuanto a la alimentación, los caracoles suelen comer  frutas y verduras (evitando los alimentos cítricos), pero estos alimentos se ensucian rápidamente. En lugar de colocarlos en el recipiente sin más, sería buen agregar un tazón de comida. Facilitará la limpieza y la adición de alimentos frescos mucho más que si los añadiera directamente al fondo del recipiente. Recuerda lavar la comida antes de dársela. Muchas frutas y verduras llegan a casa con pesticidas en la piel y si se los das, matarás a tus caracoles.
  8. Por otro lado, el caracol necesita calcio para mantener sus cáscaras saludables, por lo que será bueno agregar un poco de sepia o cáscaras de huevo trituradas secas a su alimentación.
  9. De vez en cuando, sobre todo si hay niños en casa, podéis coger a los caracoles para que recorran vuestras manos o el brazo, pero tenéis que ser cuidadosos y sobre todo, lavaros las manos inmediatamente después de sostener a vuestro caracol.
  10. Otros cuidados básicos para cuidar de un caracol, será limpiar el recipiente en el que vive una vez por semana, cambiando el sustrato una vez al mes. Además, asegúrate de sacar los alimentos podridos y los reemplazas con alimentos frescos cada dos días.

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